Viaje a Venezuela

Por Manu - 3ª parte


Al día siguiente hicimos el viaje de vuelta, comimos en el campamento de Canaima y tomamos el vuelo hacia Ciudad Bolivar. Allí me estaba esperando Walter. Miramos varias opciones para continuar mi viaje y al final lo arregló todo para que pudiera ir al Delta del Orinoco. Allí pasé una noche y me costó 210.000 bolos (175.000 del full day + 35.000 de la habitación en el campamento). Pero hacía falta llegar hasta allí, claro. Walter llamó a un taxista de confianza (Diógenes) que me recogería en San Felix y me llevaría hasta Piacoa por 60.000 bolos y otros 60.000 para la vuelta. Walter me llevó a la estación, anotó el número del bus y una vez estaba yo en camino llamó a Diógenes para indicarle la hora de mi llegada. Debo decir que en todo momento se estuvo preocupando de que llegara sano y salvo a Piacoa. Llamaba periódicamente a Diógenes para asegurarse que yo estaba bien y éste me pasaba el teléfono para que yo hablara directamente con Walter.

El campamento de Piacoa estaba bastante bien. Es el de saracoco tours y el guía se llama Roger. Por la mañana paseamos por el Delta y vimos muchas aves, las casitas de los indígenas que viven a orilla del Orinoco y pescamos pirañas. Increible, cuántas hay en el río. Por la tarde volvimos a salir y Roger nos llevó a una laguna preciosa para culminar con un atardecer mágico rodeados de delfines de agua que saltaban junto a la embarcación. Regresamos a las 17:30 y allí me estaba esperando Diógenes para llevarme a San Félix.

El día anterior había comprado un billete para viajar por la noche desde San Félix hasta Maracay. El bus salía a las 20:00 (45.000 bolos). Llegamos a la estación a las 19:00 y Walter de nuevo estuvo pendiente de que Diógenes me dejara con tiempo en la estación. Debo decir de nuevo que el trato recibido por Walter fue espectacular.

En el autobús pasas un frío que no es normal. Yo lo sabía y llevé dos camisetas puestas una de ellas de manga larga pero no fue suficiente. Los venezolanos llevaban una manta o en su defecto una toalla. Pasé frío durante el viaje pero bueno, dormí un poco.

Por la mañana amanecí en Maracay con la intención de ir a Choroní y terminar ahí mi viaje. En el autobús conocí a un empresario venezolano que me desaconsejó ir a Choroní. Me dijo que era muy inseguro y que era preferible que fuera a Okumare y a Cata, que eran más bonitos y más seguros. No suelo cambiar mis planes cuando viajo pero le hice caso y tomé el bus a Okumare (5.000 bolos). Tarda casi 2 horas en llegar. Una vez allí, con la mochila a la espalda, recorrí el pueblo y la playa y no me convenció. Decidí ir a Choroní como tenía pensado desde el principio pero eran 2 horas hasta Maracay de vuelta y otras 2 hasta Choroní en bus. Fui hasta el puerto y negocié con unos pescadores el viaje en lancha hasta Choroní. El precio oficial eran 300.000 bolos (ida y vuelta) y al final se quedó sólo la ida en 80.000 más las cervezas.

La llegada a Choroní fue bastante impresionante. El puerto es muy pequeño y tiene muchísima actividad. Hay mucha población de color y el sitio es muy pintoresco. Iba un poco receloso por lo de la seguridad y al final resultó ser el único sitio seguro en que el he estado en Venezuela (exceptuando Canaima y el campamento de Piacoa claro).

En Choroní recomiendan el hostal Colonial. Es muy barato aunque las habitaciones no tienen aire acondicionado (30.000 bolos). Yo me alojé en Tom Carel, que está junto a la parada de taxis y me costó la noche 90.000 bolos. En el fin de semana el dueño me lo quería subir pero me negué.

La posada Tom Carel está bien, aunque vi 2 cucarachas en la habitación (las únicas que vi en Venezuela) y el dueño es un pesado de mucho cuidado. Como cosa buena las habitaciones tienen caja de seguridad con clave y aire acondicionado.

Choroní es un sitio al que merece la pena ir. No tanto por la playa, que está bien, como por el ambiente del lugar. Eso sí, en la playa encontré muchas colillas de cigarro pero eso no es problema de la playa sino de los guarros que se creen que las playas son un cenicero. Aparte de las colillas, hay infinidad de cancrejos blancos que se van escondiendo a tu paso. Cada uno tiene su agujerito y se meten corriendo cuando pasas.

Para comer buen pescado fresco hay un sitio que no recuerdo el nombre pero no tiene pérdida. Es el restaurante más cercano a la playa. Justo antes de llegar. Un pescado fresco grande con tostones (platano frito), ensalada y arroz sale por unos 20.000 bolos. Tienen también unos zumos naturales exquisitos (aconsejo el de maracuyá).

La noche en Choroní es animada aunque no hay locales ni discotecas con ambiente. Puedes salir a pasear sin ningún problema, incluso por el malecón. Yo no estuve el sábado allí pero dicen que tocan tambores todo el día y que es un espectáculo.

El cambio en Choroní… 2400 bolos / dólar. Para cambiar preguntar dentro de las tiendas porque en la posada te hacen el cambio oficial.

En Choroní estuve 2 días. Visité en lancha la playa de Chuao (es bonita pero muy sucia por el río que arrastra hojas, tierra,… hasta el mar) y la playa de Valle Seco, que fue donde me quedé toda la mañana haciendo snorkel. Me cobraron 30 $ por llevarme y recogerme. Por precaución le di 20$ a la ida y los 10$ restantes a la vuelta. La playa de Valle Seco es sólo accesible por mar y tiene una especie de piscina natural con peces de colores. Eso sí, cuidado con el sol. Yo me quemé usando protector factor 20.

El sábado salía mi vuelo y por la mañana tomé un bus hasta Maracay (6.000 bolos). En la estación compré para traer a España varias bolsitas de tostones (cuestan 1.000 bolos y son como patatas fritas pero de platano, muy ricos) y fruta. Allí tomé un bus hasta Caracas. Hay dos tipos y yo tomé el mejor (tiene aire y no hace paradas). Cuesta 12.500 bolos. El trayecto dura casi 2 horas.Continuar relato

 

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