Viaje en el Transmongoliano

Viaje de Beijing a Moscu en el Transmongoliano

3ª Parte - El Transmongoliano - Relato enviado por Asia

Despierto cuando amanece sobre el lago baikal, parece el mar y el paisaje alrededor es magnifico. En la primera parada todos bajan para comprar pescado ahumado del lago, es la especialidad de la región, hago como todo el mundo. El vagón ya huele a despensa, pescado ahumado y embutidos mongoles de cordero.

Referente a la comida durante el viaje, por supuesto que se puede comer en el vagón restaurante, pero la comida suele ser repetitiva y poco interesante además de mas cara. Durante el viaje apenas lo visité, comiendo como la mayoría de la gente de la comida comprada en las estaciones. Fue un acierto, se pueden probar las especialidades locales, comer comida casera preparada por las babushkas (viejecitas rusas) y auténticos manjares (como blinis de caviar).

En la primera parada de la mañana se puede comprar pan caliente recién hecho y en todas las estaciones venden patatas cocidas calentitas, blinis (crepes) rellenos, empanadillas, huevos cocidos, y buena leche y yogur de las vacas siberianas. Las babushkas nos esperan siempre en las estaciones para vendernos de sus cestos, lo que han podido preparar ese día. Comemos todos juntos, uno compra el pan, el otro unos tomates, otro saca un tarro de pepinillos…. 
Sasha es un niño ruso de unos 10 años alumno de Tatiana, que se encuentra con su familia unos compartimentos mas abajo, viene a vernos todos los días, le gusta nuestra compañía. Le pregunto de broma si me puede dar clases de ruso, pero se lo toma muy en serio y quedamos con estudiar todos los días una hora después del desayuno. Resulta ser un profesor muy exigente que todas las mañanas me pregunta por lo estudiado el día anterior, gracias a el aprenderé a contar en ruso, a saludar, algunas palabras de comida y hasta me dio la receta del Borsch (sopa rusa) que le saco a su madre. Spaciba Sasha.
El paisaje siberiano es verde (es casi verano) de grandes bosques, pasamostanto por aldeas floridas como por grandes ciudades soviéticas, altamente industrializadas. Pasamos por días de tormenta, días de sol resplandeciente, tengo la sensación de estar viviendo en el tren, este es mi lugar, aquí están mis amigos, mis vecinos…. Mientras por la ventanilla del tren desfila el mundo. 
Mientras los mongoles viven encerrados en su mundo. En todas las paradas bajan sus mercancías pasadas de moda y posiblemente robada, y durante el tiempo que dura, montan un mercadillo de ropa y accesorios diversos que las rusas se disputan. Es un gran negocio. El día que pasa el trans-mongoliano es dia de mercadillo en las estaciones de Siberia. El resto del tiempo los mongoles duermen encerrados en sus compartimentos.

Los suizos se bajan en Omsk, deben tomar un tren para Almaty, van a viajar por las antiguas republicas soviéticas. Nos separamos deseándonos buen viaje, han sido buena compañía y prometemos seguir en contacto. Quedamos el ingles y yo, pero pronto para mi satisfacción se nos juntan Tatiana y su marido Alexei y de ese contacto nacerá una buena amistad. Son una pareja de mediana edad que se quiere mucho y se cuidan mutuamente. Después de la cena los hombres rusos se juntan en un compartimiento para beber vodka y jugar a las cartas, y las mujeres rusas también se juntan para chafardear y seguramente para hablar mal de las mongolas, yo me junto a ellas y aunque solo me entero de lo que me traduce Tatiana, siento que formo parte del grupo y me siento muy a gusto
Después de 6 días nos acercamos a Moscú, la gente empieza a recoger sus cosas y a asearse como puede. Hay en el ambiente cansancio, tristeza y también alegría para los que se van a reencontrar con sus familias. Personalmente me siento algo triste pero animada y hasta las cuidadoras mongolas de nuestro vagón me resultan mas simpáticas que durante el viaje, me parece ver en sus ojos como una disculpa, como un “perdón, pero que podemos hacer con el sueldo que nos pagan”. 
Nos separamos todos en el anden de la estación, tomamos las ultimas fotos, nos decimos adiós… todos se apresuran por reencontrarse con sus vidas. 
Me quedo sola en el anden, huelo mal y estoy algo aturdida, pero por poco tiempo. Bajo al magnifico metro de Moscú y después de superar las primeras dificultades con el cirílico, le pregunto por mi línea y mi estación a lo que parece ser un ejecutivo ruso. Resulta ser un hombre encantador “ excuse my bad english”y me acompaña hasta el tren que me llevara a mi hostel. Le doy las gracias con un suspiro y me subo al tren.

Regresan a mi las fuerzas y el animo. Solo estoy a la mitad de mi viaje. 
Gracias (spaciba) especiales debo dar a Tatiana y Alexei, al niño Sasha, a las babushkas siberianas que nunca fallaron y nos trajeron puntuales nuestra comida diaria, a los rusos que me defendieron siempre que algún mogol me pegaba un empujón, y a todos aquellos que durante el viaje contribuyeron a que el viaje fuese interesante, divertido, entretenido, inolvidable, es decir a todos. 

Festival de Naadam en Ulan Bator, Mongolia. Unos 500 luchadores por todas partes de Mongolia compitieron en el festival de este fin de semana 8 y 9 julio. Naadam es el acontecimiento más grande del calendario de Mongolia, que marca el aniversario de la revolución mongol de 1921. Mas de 3 millones de mongoles se desplazan a Naadam para ver las luchas.

ver mapa del recorrido del Transmongoliano
Comienzo del relato del Transmongoliano

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