Viaje en el Transmongoliano

Viaje de Beijing a Moscu en el Transmongoliano

Vienen equipadas para acampar y cocinar al aire libre. La gastronomía mongola es poco interesante aunque no desastrosa como algunos dicen, cordero asado o hervido con patatas, productos lácteos de todo tipo, como leche y yogur de oveja, cabra, yak, yegua y hasta de vaca, el problema es saber que leche se esta comprando, aunque toda es buena. Y el te salado tambien esta bueno, sabe a caldo.

Vuelta a la estación de Ulan Bator para seguir el viaje hasta Moscú. La actividad en el anden es impresionante, chinos y mongoles cargan los compartimentos hasta los topes con toda clase de mercancías que iran vendiendo a lo largo del camino. Somos 4 extranjeros en el tren y nos han puesto juntos en el mismo compartimiento, 1 ingles, 2 suizos y yo misma. En el resto del vagón rusos y mongoles. Tomamos contacto con nuestras 2 matronas mongolas que van a estar al cargo del vagón durante los 6 días que dura el viaje y que en algunos momentos nos harán la vida imposible. Sale el tren y nos relajamos todo lo que nos pueden dejar relajar los mongoles, que siguen por el pasillo pegando gritos y colocando sus enormes cajas. Si todos tenemos la idea que las culturas de oriente son puro refinamiento, en Mongolia sin embargo el refinamiento brilla por su ausencia, los mongoles se desplazan pegando empujones, te dan un golpe en el hígado al pasar por tu lado, y siguen tan campante como si fuera normal.

Lo que fue un descubrimiento sin embargo fue conocer al pueblo ruso del que no conocía apenas nada. La mitad del vagón estaba ocupado por ellos, todos venían del mismo sitio, un pueblo minero situado en Mongolia y explotado por una empresa rusa. Eran familias enteras que regresaban a Rusia a pasar las vacaciones, entre esa gente encontré algunas de las personas que durante un viaje han dejado mas huella en mi corazón viajero. 
Durante el trayecto que va de Ulan Bator a la frontera rusa se ven algunos de los paisajes mas hermosos que se pueden ver en Mongolia. Aldeas de Gers esparcidas y niños montando a caballo y corriendo junto al tren, rebaños de cientos de caballos corriendo por la inmensidad de la llanura mongola mientras se pone el sol…. 
En el pasillo conozco a Tatiana una maestra de escuela rusa que habla un ingles mas que correcto, todos los niños del vagón son alumnos suyos allá en el pueblo minero, su marido Alexei es mecánico en la mina. Entre Tatiana y yo nacerá una amistad espontánea y tendremos a lo largo del viaje largas e interesantes conversaciones sobre la vida, las mujeres de aquí y allá, los sentimientos… siempre la recordare con cariño.

Los rusos me han adoptado y me defenderán siempre que surja un conflicto con los mongoles, y surgen. Los mongoles hablan ruso (años de dominio soviético) y no se tragan los unos a los otros, uno de los entretenimientos del viaje es asistir a las peleas entre ellos. 
Ya llegando a la frontera con Rusia, el tren para y le sigue una inspección profunda, la fama de contrabandistas y traficantes de los mongoles debe tener mucho que ver en ello. Las 2 matronas mongolas que cuidan el tren, vienen a nuestro compartimiento y intentan colocarnos unos paquetes para que se los guardemos (lo intentan siempre, pues a los extranjeros no nos inspeccionan), y nos damos cuenta que aquí todo el mundo trafica, las echamos de mala manera. 
Mientras inspeccionan el tren miramos por la ventana a ver que pasa fuera. Delante de cada vagón hay un soldado mongol haciendo guardia delante de cada puerta. 
El “nuestro”es poco mas que un niño con su abrigo demasiado grande y sus enormes botas mongoles. Esta super serio pero le sonrío y suelta una sonrisa de niño pillo, me hace la señal que fumar y entiendo que quiere que le tire un cigarrillo. Yo no fumo pero los suizos si, y tienen un cartón, les compro un paquete y lo tiro a los pies del soldado, le pone el pie encima y ni se inmuta. Solo cuando el tren ya se marcha, suelta una sonrisa de niño malo. Hemos pasado un momento bien entretenido. 
A la llegada del lado ruso de la frontera, se repite el registro solo que mas riguroso, aquí los mongoles ya no las tienen todas, aunque visto el trafico que se desarrolla, estoy segura que hay intercambio de dinero a todos los niveles. Prácticamente desmontan el tren, mirando dentro de todo lo que puede suponer un escondite y me vienen a la memoria imágenes de películas antiguas de espías. A los extranjeros solo nos miran el pasaporte y el visado. 
Nos dormimos, mañana nos despertaremos a la orilla del lago Baikal. ......... leer mas relato en el Transmongoliano Parte 3
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