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Viaje a Tanzania - Capitulo 3 -Completo Relato de un viaje a Tanzania - Embakaai -- Por Horacio OliveraEl crater de Embakaai es una versión en miniatura del Ngorongoro, con un lago que cubre la mitad del fondo del crater, que es base habitual de flamencos rosas. Cenamos en el suelo del borde del crater, bien entrada la noche, la excelente comida que nos preparó Mohamed en las brasas de una pequeña hoguera que realizó para tal efecto. Poco después nos fuimos a dormir a las tiendas, despertados de vez en cuando por los aullidos de alguna hiena cercana. La mañana siguiente bajamos a visitar el fondo del crater de Embakaai. La bajada por un polvoriento camino en mitad de la selva, la admiración cuando llegamos al lago en el fondo del crater, y la cansada subida por el mismo camino nos llevó casi 3 horas. Los burros ya habían dejado el campamento con todo lo necesario y nosotros empezamos la marcha de 4 horas más hasta Acacia, un lugar fantástico en mitad de un bosque de acacias donde montabamos el siguiente campamento. Por el camino apreciamos las primeras vistas del volcán Oldoinyo Lengai, precioso desde cualquier perspectiva, cruzamos el poblado masai de Naiyobi, donde nos miraban y nos rodeaban como si fueramos extraterrestres. Durante toda la travesía salían al camino jovenes masai que cuidaban sus rebaños y que llegaban a saludarnos. El segundo día emprendimos el camino de 4 horas hasta Ngare Sero, otro poblado masai cercano al lago Natron, bajando por el borde de la depresión del Rift, donde te hacias una idea de las dimensiones de esta gigantesca falla. Para entonces, la selva del Embakaai Crater se había convertido ya en algo más parecido a un desierto. Así llegamos hasta el otro campamento permanente de Swala Safaris, Lake Natron Camp, donde pasaríamos la noche, esta vez en tienda de campaña, al estar repletas las tiendas fijas. Por la tarde, tras casi 1 hora de paseo desde el campamento llegamos a la Cascadas de Ngare Sero, siguiendo un pequeño río que nacía en el borde de la depresion. Increible encontrar unas cascadas con tanta fuerza en mitad del desierto. Parecía un gigantesco jacuzzi donde disfrutamos como niños. Al atardecer nos acercamos al lago Natron, donde sus orillas blancas de sal estaban repletas de miles y miles de flamencos rosas.
Aunque no estaba incluida en el itinerario, para entonces ya habíamos decidido realizar la ascension nocturna al Oldoinyo Lengai, cuya altura es de 2.878 m. (esto nos costó 40$ suplementarios). Tras acercarnos en 4x4 a su base, empezamos la durísima ascensión a las 00.30 h. llegando a la cima sobre las 04.30 h., dos horas antes del amanecer (parece que nuestro guía masai calculó mal nuestro ritmo de subida). Así que poniéndonos toda la ropa que llavábamos, nos tumbamos en una zona recogida del viento, encima de la lava surgida hacía 15 días, a esperar el amanecer. Al despertar 2 horas más tarde, la primeras luces, entre la niebla, nos dejaron ver un paisaje completamente lunar, con chimeneas que escupian fumarolas y agujeros donde se veía salir la lava a borbotones. Tras disfrutar el tiempo necesario de este escenario indescriptible, emprendimos la bajada, y la luz del día nos dejó ver el por qué de la dureza de la subida. La cuesta hacia abajo era de órdago. A las 10.00 h estabamos de vuelta en el campamento para una refrescante ducha. Tras comer
al mediodía, emprendimos el camino de 4 horas en 4x4 hasta
el ya conocido campamento Migunga Forest Camp, cerca de la entrada
al Parque Nacional Lago Manyara, que ibamos a visitar el día
siguiente. Este parque nacional es el más pequeño entre los parques nacionales del Norte de Tanzania. En cambio, es tambien uno de los de mayor biodiversidad. El motivo es que esta situado en el borde de la depresión del Rift africano, e incluye varias zonas que van desde el desierto lago alcalino Manyara, donde solo son capaces de subsistir los flamencos rosas, pasando por las fertiles llanuras de su orilla, repletas de grandes herbivoros; la selva cerrada cerca del borde del Rift, gracias a las aguas geotermicas que provoca esta gran falla, y por ultimo la propia pared del Rift, salpicada de grandes acacias y baobabs. Esta diversidad hace que recorrer este parque sea una gozada, cambiando de escenario cada cinco minutos. No existen grandes manadas como en los demás parques, pero puede aparecer lo más imprevisto en lo más profundo de la selva, como alquel par de jirafas que nos hicieron un largo espectaculo de ballet a 10 metros de nuestro coche, o aquel gran elefante que amenazó con embestir a nuestro vehículo cuando pasamos cerca de su cría (se nos pusieron los pelos de punta). Por lo demás, el parque se distingue por poseer la mayor concentración de elefantes de Africa, y uno de los lugares donde mejor se pueden obervar los hipopótamos. Otra maravilla
para terminar nuestro safari, antes de dirigirnos hacia Moshi, para
comenzar con nuestro siguiente objetivo, el Kilimajaro. Nuestra primera visita a Moshi fue similar a la de Arusha. Llegamos al atardecer, nos llevaron a Ahsante Tours, la agencia que nos organizaba la subida al Kili, donde nos dieron la charla sobre la ascension. Como tampoco teníamos incluida la cena, pedimos a los de la agencia que nos recomendaran un lugar para cenar. Se ofrecieron para llevarnos hasta un sitio en las afueras de Moshi, donde decían que se comía muy bien. Así que nos trasladamos al hotel, nos duchamos, y nos llevaron al garito para cenar. El supuesto garito era en realidad un lodge de lujo, con una pinta de lujo increible, por lo que empezamos a comprobar si alguno habíamos llevado la VISA. Sin embargo, al mirar el menú nos dimos cuenta de que los precios eran ridículos. Tras llenarnos la barriga con una comida excelente y dar cuenta de varias cervezas por barba, la cuenta ascendió a 8 € por persona, incluida la propina! Eso si, este fue con mucha diferencia el precio más caro que pagamos, de todos los restaurantes a los que entramos en Tanzania. Al final de nuevo nos llevaron al hotel, y a descansar bien, que al dia siguiente empezaba la subida al Kilimanjaro. Al
final del viaje tuvimos algo más de tiempo para conocer Moshi. Esas
consideraciones que se hacen cuando comparas el coste, la duración
y las características del viaje que te has currado por tu cuenta
con lo que te hubiera costado hacerlo a través de una agencia
dan pero que mucho gusto al cuerpo... Claro que los tour-operadores aprietan en los precios, pero en los 2 sentidos, tanto a sus proveedores, que son las agencias locales, como a sus clientes, que somos nosotros. Viven de que la diferencia entre lo que pagan y lo que cobran sea la mayor posible, y nos cobrarán lo máximo que puedan, sin ofrecernos practicamente nada cambio. Y encima nos quitan el placer que supone prepararse uno mismo el viaje... Volviendo al viaje a Tanzania, se me olvidó señalar otro punto: en las 2 semanas que estuvimos en manos de las 2 agencias tanzanas, nunca nadie nos llevó a ninguna tienda de souvenirs, ni a ninguna fábrica de té o de alabastro, ni nada que se le parezca. Continuara viaje a Tanzania - Kilimanjaro Las
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