Viaje a Marrruecos - N'kob -

Relato de un viaje a Marruecos que lo flipas - Por Oracio Holiveira - Capitulo 9

El comedor del albergue era un inmenso jardín rodeado de palmeras, precioso. Por una ensalada marroquí, una brocheta de cordero, un tajin de ternera, 2 yogures y 2 teteras dobles, pagamos 140 dh (13 €) la comida para los dos. La comida, muy buena, y el entorno, muy acogedor.

Despues de comer, nos montamos en el primer taxi colectivo que salía, esta vez un viejisimo y confortable 407 (12,5 dh el asiento). 45 minutos después llegábamos a N'kob. Fuimos directamente a la Kasbah Bahabaha, donde habíamos reservado alojamiento por 2 noches en una de sus tiendas bereberes.

Bahabaha es una kasbah completamente reformada, con una docena de habitaciones (entre 300 y 350 dh) y otra docena de tiendas tipo jaima con camas en su interior (150 dh por noche). El entorno es un gran jardin, con más jaimas que sirven de restaurantes-desayuno, y una magnífica piscina en la mitad. Desde la terraza superior de la kasbah se tiene una magnifica vista de todo el pueblo de N'kob y de los montes del Jebel Saghro.

Ese mismo día les explicamos el circuito que queríamos hacer. Nuestra intención era empezar a caminar desde alli el lunes día 2, durante 5 días, para llegar a Iknioun el viernes, y ese mismo día ir en algún transporte hasta Tinerhir, para tener tiempo de visitar las gargantas del Todra. El gran mapa del Jebel Saghro que colgaba en la pared de la recepcion nos ayudó a hacerles entender nuestro recorrido. Nos dijeron que al día siguiente nos confimarían si era posible y cuanto costaba. Encargamos también la cena para esa noche. Fuera de Marrakech, en todos los lugares que hemos estado era obligatorio encargar la comida con al menos una hora de antelacion, y más si querías un tajín o un cuscus. En algunos lugares compraban la carne solo despues de tomarte el pedido.

Al atardecer, nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo. En cuanto te veían, los chavales del pueblo se unían a tu paseo y se ponían a hablar contigo, supongo que para practicar su francés. Fuimos a visitar el "Bureau de Guides", para tener informacion complementaria sobre el trekking, pero estaba cerrado.

N'kob es un pequeño pueblo a lo largo del lecho de un río sin agua, muy verde y repleto de cultivos y palmeras. En el pueblo hay casi 50 kasbahs, muchas de ellas reformadas, y me encantó recorrerme sus callejuelas entre esas construcciones con aire de castillo. El domingo es el día de mercado y ese sábado a la tarde ya se notaba en el ambiente del pueblo, muy animado para su tamaño.

Subimos a la terraza de uno de los bares-restaurantes al lado de la carretera que cruza el pueblo, y nos tomamos tranquilamente un té, viendo el atardecer. Paz y tranquilidad, lo contrario que habíamos vivido en Marrakech.

Entramos a la kasbah para cenar. Junto al fuego bajo, había un grupo de turistas esperando para cenar (una pareja de norteamericanos con su madre y una pareja de franceses con sus dos hijas y su guía marroquí). Nos invitaron a compartir unas botellas de whisky y vodka que habían abierto. Buen aperitivo para la noche de Nochevieja...

Cenamos una ensalada marroqui, unas tortillas bereberes y un cuscus bereber (nada del otro mundo), acompañados por la tipica bebida marroquí en Nochevieja, el té a la menta, y unos pasteles marroquies. Pagamos 125 dh por 2 personas, que incluía también un poco de musica en directo (me imagino que para alegranos la noche). Tras la cena nos volvimos a juntar todos a seguir bebiendo junto al fuego.

En algún momento, alguien tuvo la feliz idea de seguir la fiesta en el techo de la kasbah, mirando las estrellas. El yanki sacó su telefono movil con altavoces a juego y nos deleitó con musica de los 60. Alguien incluso repartió un par de porros para acompañar el vodka. Vamos, el prototipo de una Nochevieja en Marruecos.

A las 11 de la noche aprovechamos la excusa de tener que llamar a casa para retirarnos a nuestra jaima.

DOMINGO 01-01-06. N'KOB

Tras un excelente desayuno (30 dh por persona) en una de las jaimas al lado de la piscina, fuimos a la recepcion de la kasbah para cerrar la travesía que comenzábamos al día siguiente.

Las tarifas oficiales que proclama la oficina de turismo:
Guia oficial: 250 dh / día 
Mulero y mula: 120 dh / día
Cocinero: 100 dh / día
Normalmente hay que añadir un 25% mas para los gastos de vuelta al lugar de inicio, si la travesía es en un único sentido.

En la kasbah nos ofrecieron un guía no oficial por 150 dh / día, que además haría también de cocinero, y un mulero y su mula por 120 dh / día, mas el 25% para la vuelta (estas eran también las tarifas que aparecen en su página web).

Además, nos ofrecieron encargarse de comprar la comida para nosotros 2, el mulero, el guía (y la mula, que tambien come) por 400 dh / día. Aquí creo que nos clavaron un poco (el guía nos dijo más adelante que comprándola nosotros en el mercado nos habría salido entre 250 y 300 dh por día, eso contando con nuestra capacidad de regateo y de calcular bien las cantidades). Aceptamos la propuesta de la kasbah.

Solo había un problema, despues de 5 días llegaríamos por la tarde a Iknioun el viernes 6, y no nos podían asegurar que hubiera transporte hasta Tinerhir ese mismo día, lo que nos haría perder la visita a las gargantas de Todra. Al final decidimos hacer en 4 días la misma travesía que habiamos pensado hacer en 5, haciendo las 2 ultimas etapas en un día y durmiendo en Iknioun, lo que nos dejaba 24 h para encontrar un transporte hasta Tinerhir.

Nos ofrecieron, por 100 dh diarios suplementarios, asegurarnos un cobijo bajo techo y una ducha cada noche, pero por lo que vimos eso hacía las etapas mucho más rigidas. Como llevabamos una tienda de campaña, decidimos improvisar cada noche en función del lugar adonde llegáramos.

Resumiendo, al final el trekking nos salió 2950 dh (280 €) por los 2, por una travesía de 4 días, incluyendo un guía cocinero, un mulero y su mula, que llevaba la comida y las mochilas, y comida para todos. Al final, había siempre comida de sobra, y también se alimentaba la gente que aparecía por dónde estábamos nosotros.

Con los deberes hechos, nos dedicamos a disfrutar del mágnifico día que hacía, combinando ratos de relax en el jardin de la kasbah con paseos por el pueblo.

A media mañana salimos a visitar el mercado semanal del domingo, que se encuentra al lado de la carretera que atraviesa el pueblo. Aún no me explico de dónde había salido tanta gente. El mercado estaba a rebosar. Carne, pescado, muchísimos puestos de frutas, todo tipo de animales vivos,... todo había llegado de los pueblos de alrededor.

Saliendo del mercado, encargamos la comida en uno de los cafés-restaurantes que se encuentran junto a la carretera. Una hora después, tras una pequeña visita al palmeral que se encuentra a las afueras del pueblo, estábamos allí comiendo. Para 2 personas pedimos una ensalada, 2 brochetas de cordero, unas patatas fritas y una botella de agua, que nos costaron 100 dh. Los jóvenes que llevan el café le ponen muchas ganas y nos obsequiaron con su risa y con una comida sencilla pero muy buena.

Al atardecer, tras descansar un poco al sol en la kasbah, salí a visitar las diferentes kasbahs que existen en el pueblo, casi 50. Nada más salir, 5 chavales que ya nos conocían del dia anterior se pegaron a mí, y no dejaron de hablar conmigo en el par de horas que duró el paseo.

Es curioso perderse entre esas callejuelas, entre las paredes de barro de las kasbahs, solo decoradas por pocas y pequeñísimas ventanas. Cada uno de los chavales me iba señalando dónde vivía, a la vez que me enseñaban las ovejas y gallinas que pertenecían a su familia e incluso me querían llevar a su huerta en el palmeral....continua........Relato de un viaje a Marruecos que lo flipas - Por Oracio Holiveira

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