Viaje a Marrruecos - Capitulo 5 -

Relato de un viaje a Marruecos que lo flipas - Por Oracio Holiveira

En las pantallas, ni rastro de nuestro vuelo. Al acercarnos a un stand que Atlas Blue compartía con otra media docena de compañías, nos confirmaron que nuestro vuelo no existía!.

Les enseñamos nuestra reserva, y nos explicaron que el vuelo había sido anulado en octubre, 4 días después de que yo hiciera la reserva. Nadie nos había avisado. Y lo peor es que 2 días antes del vuelo yo había llamado a la compañia y me habían confirmado la reserva!

Como única alternativa, nos ofrecieron volar vía Casablanca, en un vuelo de Royal Air Maroc, que despegaba a las 8 de la tarde y llegaba a Marrakech a medianoche. Mientras confirmaban el cambio de reserva, al menos nos ofrecieron una comida completa en uno de los restaurantes del aeropuerto. También llamaron al hotel Alí en Marrakech para advertirles de nuestra llegada tardía.

Le pedimos que nos confirmaran el vuelo de vuelta. El horario previsto para el día 9 de enero era salir de Marrakech a las 16.40 h. para llegar a Burdeos a las 20.20 h. Nos confirmaron que el vuelo existía, pero tenía un cambio de horario. Saldría de Marrakech a las 17.15 h., llegando a Burdeos a las 22.15 h. Eso incrementaba el tiempo de vuelo en más de una hora. Les preguntamos si el vuelo hacía alguna escala y nos dijeron que no. Algo no cuadraba...

El vuelo a Casablanca salió a su hora, la conexión a Marrakech tenía una hora de retraso, con lo que llegamos a la una de la mañana, 11 horas más tarde de lo previsto.

Por el taxi desde el aeropuerto hasta el hotel no fuimos capaces de negociar menos de 120 dh (11 €), a pesar de que justo al lado de los taxis había un gran cartel con los precios oficiales (60 dh hasta Jemaa el-Fna + 50% de suplemento nocturno). Nos empezaron pidiendo 150 dh, que si las mochilas eran grandes, que si no son horas,...

Llegamos al hotel a la 1.30 h. A pesar de que habían recibido la llamada desde el aeropuerto, nos decían que no nos podían dar la habitación, porque eran la una y media y les habían avisado que llegábamos a medianoche. Hoy sigo sin entender el motivo real por el que no nos dejaron dormir en el hotel, si porque estaba lleno o porque cerraban la recepción a medianoche.

El caso es que llamaron al Hotel Foucauld, a 100 metros de allí, nos dijeron que tenía una habitación libre y nos mandaron para allá. Fuimos y nos instalamos en la última habitación que tenían libre, la peor con diferencia de las que hemos dormido en todo el viaje, y a las 02.00 h. nos pusimos a dormir, rendidos. Al menos, nos habíamos ahorrado la media pensión. Pagamos 250 dh por la habitacion doble con baño, sin desayuno.

JUEVES 29-12-05. MARRAKECH

Nos levantamos tarde. Antes de nada, cogemos las mochilas y nos dirigimos al Hotel Alí. La chica que está en recepción nos pide disculpas por lo de la noche anterior y nos asigna una habitacion para las 2 siguientes noches.

La habitación es pequeña, el baño también, aunque ambos están limpios. La gran ventaja es que la habitación da a la terraza superior del hotel. Y desde la terraza, las vistas son impresionantes: hacia un lado, la plaza Jemaa el-Fna, que vemos por primera vez, tranquila por la mañana; hacia otro lado, la Kutubia; y hacia el último lado la imagen increíblemente cercana y blanca de las montañas del Atlas.

Las otras ventajas del hotel son su proximidad a Jemaa el-Fna (50 metros), un hamman en el sótano, incluido en el precio, terminales de conexión a Internet gratuita, una oficina de cambio, con tarifas idénticas a los principales bancos, alquiler de bicicletas, venta de mapas de senderismo, y no se cuantas cosas más. El precio, 340 dh por habitación en media pensión, obligatoria en Navidades, 250 dh en B&B.

Tras liberarnos de las mochilas, salimos a desayunar a la plaza, en uno de los abundantes puestos de zumo. Estamos por primera vez en aquella plaza, donde pasaremos muchísimas horas en los pocos días que estaremos en Marrakech.

No conozco nada en el mundo que iguale el espectáculo de esta plaza, que además se repite todos los días. Para los que no la conocéis, solo un consejo: venid a verla en cuanto podáis, antes de que todo esto se termine.

El espectáculo va cambiando a lo largo del día. Mientras hay luz podréis ver todo tipo de gente anácronica, como los aguadores, amaestreadores de monos, encantadores de serpientes e incluso dentistas con sus filas de muelas y dentaduras postizas, todos ellos viven de las fotos de los turistas. Allí conviven con escribientes, adivinadores del futuro, tatuadoras de henna con la cara tapada... Por la tarde animan la plaza los cuentacuentos, los acróbatas y bailarines sufíes. Al anochecer instalan los famosos tenderetes de comida, que llenan de humo la plaza, y es el turno de los grupos de música (algunos corros que los rodean parecen entrar en trance) y de todo tipo de escenificaciones teatrales.

Recorred la plaza e introducíos en los corros, con mayoría de gente local. El ambiente es buenísimo. Y contribuir con unas monedas a que todo este espectáculo continúe. Es uno de los pocos sitios donde los turistas ayudamos a mantener algo diferente y no a uniformizar todos los sitios del mundo, como es habitual.

Cunado me entregaron las fotos reveladas del viaje me sorprendió que en el primer carrete (36 fotos) había unicamente fotos de la plaza. Mientras sacaba las fotos, durante los dos primeros días, no me di cuenta de ello. Las terrazas del Café Clacier y del Café de France son perfectas para sacar buenas fotos, sobre todo con la ayuda de un buen teleobjetivo........ continua Relato de un viaje a Marruecos que lo flipas - Por Oracio Holiveira

 

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