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Viaje a Marrruecos - Marrakech -Relato de un viaje a Marruecos que lo flipas - Por Oracio Holiveira - Capitulo 11Afortunadamente, parece que las negras nubes se han vaciado en la montaña y la nevada para pronto. Al entrar Tinerhir, vamos a la agencia de Supratours, a comprar los billetes para el autobus que sale el día siguiente a las 6 de la mañana, con destino a Marrakech. Nos dicen que no es seguro que el autobús salga. Debía de haber llegado ya el que salió esa mañana de Marrakech, pero estaba bloqueado entre Marrakech y Ouazarzate, ya que el puerto de Tichka esta cerrado por la nieve. Nos recomendaron que fueramos al día siguiente a las 5 y media de la mañana, para comprobar si el autobús había conseguido llegar o no. Antes de ir al hotel encargamos la cena en el Restaurante de l'Avenir, donde atienden un par de jóvenes que nos habían caído simpáticos el día anterior. Tras la reconfortante ducha, fui al mercado, todavía animado el sábado al atardecer, y compré unos dátiles y unas galletas para el viaje del día siguiente, que prometía ser largo. Antes de cenar fuimos a tomar unas cervezas al bar del hotel Todra, 20 dh cada Flag Special. De allí fuimos a cenar, una ensalada bereber templada, buenísima, una brocheta de pollo con guarnición y un tajín de pollo con verduras (el mejor tajín en todo el viaje), mas el agua y el té, por 110 dh por los dos. Si vais hasta Tinerhir, ir a cenar al garito de estos chavales, cocinan muy bien. Además, os animarán la cena con su simpatía, e incluso con su música cuando uno de ellos se pone a tocar la guitarra. Nos
fuimos a dormir temprano, el día siguiente se presentaba largo...
A las 5 y media de la mañana estábamos en la agencia de Supratours. El autobús no había llegado todavía y el puerto de Tichka entre Ouazarzate y Marrakech seguía cerrado. Fuimos a la estación de autobuses, pero no había ningún autobus previsto para Ouazarzate ni Marrakech en toda la mañana. El día anterior no había llegado ninguno desde allí. Teníamos
2 posibilidades: Fuimos a la zona de los taxis colectivos, pero parece que ese día nadie tenía intención de ir en la direccion de Ouazarzate. Volvimos a la estación de autobuses. A las 6 salía uno hacia Fes, vía Er-Rachidia. Nos montamos en él y pillamos un billete hasta Zaida, un pueblo a mitad de camino entre Er-Rachidia y Fes (65 dh por persona + 5 dh por mochila). Teníamos ya experiencia en este tipo de autobuses, e ibamos muy abrigados, afortunadamente, pues hacía un frío del carajo. Tras parar en Er-Rachidia, comenzamos a subir el puerto que cruza el Atlas más al Este. Afortunadamente, no sube a más de 1.900 m. de altura, y solo se veía nieve en las colinas cercanas al puerto. Llegamos a Zaida 6 horas más tarde, al mediodía. Aquí teníamos que pillar un bus o un taxi que nos llevara hasta un pueblo llamado "Treinte Trois" (33 en francés), en la carretera que une Fes con Marrakech. Allí no sería dificil parar un autobus de los muchos que circulan entre estas ciudades. Los buses entre Zaida y 33 no circulaban. Acababan de abrir la carretera hacía una hora. Tras esperar más de media hora, conseguimos llenar un Mercedes de 6 plazas, comprando nosotros 3 de las plazas traseras (40 dh el asiento). Desde allí empezamos a subir por una estrecha carretera. Cada vez había más nieve en las cunetas. En un momento todo alrededor estaba completamente blanco. La vegetación se había vuelto muy abundante, y era flipante ver por todos lados pinos cubiertos de nieve. El cambio con respecto a la cara sur del Atlas era completo. Conseguimos llegar al alto, a 2.050 m. y empezamos a bajar, despacio. Bastantes coches y autobuses estaban tirados en la cuneta, pero nosotros conseguimos llegar a "33" para las 2 de la tarde. Allí estaba esperando un autobús que salía para Marrakech media hora más tarde (60 dh + la mochila). Su estado era bastante lamentable. El mal tiempo del día anterior había hecho mella en su interior, muchos asientos estaban mojados, el suelo era una charca, el maletero tenía pinta de haber transportado muchos corderos en los últimos días. Salimos puntuales, pero en cada pueblo que pasabamos parabamos media hora. Tardamos casi 7 horas en recorrer los 300 km que nos faltaban para llegar a Marrakech. A 10 km. de Marrakech tuvimos que parar porque se había caído una de las puertas del maletero. No hay problema! Con un poco de alambre se arregla todo. Efectivamente, fueron capaces de sujetar la puerta con un trozo de alambre... A las 9 y cuarto de la noche llegamos a Marrakech, tras 15 horas de viaje. Por el camino habíamos llamado al hotel Islane para reservar una habitación. Cuando estuvimos en Marrakech nos había gustado la pinta de este hotel, justo en frente de la Kutubia. La habitación doble cuesta 380 dh (35 €), desayuno incluido, pero nos la merecíamos despues de la paliza del viaje. También habíamos llamado al aeropuerto de Marrakech. Nos confirmaron que nuestro avión para Burdeos estaba previsto para el día siguiente a las 17.15 h. Inchallah! Al llegar a la estación de autobuses, cogimos un taxi hasta el hotel Islane. Nos instalamos y llamamos al restaurante Marrakchi, para confirmar que nos darían de cenar a esa hora. Nos dijeron que sí y reservamos una mesa para las 10 de la noche. Tras la paliza sentaría fantasticamente una cena con vino. Fuimos andando hasta el restaurante, que se encuentra en la misma plaza Jemaa el-Fna. El salón donde nos llevaron era una gozada, excelentemente decorado. El menú de 3 platos cuesta 250 dh (24 €) por persona. La botella de vino marroquí que pedimos otros 250 dh (el vino estaba muy bueno, pero la misma botella la compramos al día siguiente en el aeropuerto por 7 €). Tras pedir la comida, aumentaron exageradamente el volumen de la música, y entraron a bailar en el comedor una señorita en paños menores y otra sujetando encima de su cabeza una bandeja con copas. La verdad es que no me esperaba semejante espectáculo en un restaurante de categoría. Afortunadamente, acabaron pronto y ya no volvieron. La pastilla de pollo que me trajeron de entrante era excelente (la de pichon tambien estaba en la carta, pero no quedaba), el cuscus era abundante, con mucha más carne que cualquier otro de los que había comido en ese viaje, pero la sémola estaba bastante normalita. El postre simplemente correcto. Lo mejor, el vino marroquí y el té a la menta. Resumiendo, cenamos bien, el servicio y el entorno fueron excelentes, el bailecito en mi opinion sobraba. Pero es que por ese mismo precio, sin contar el vino, cenas igual de bien o mejor en otros sitios, durante 5 días! Dejamos los últimos el restaurante, a medianoche. El ambiente en Jemaa el-Fna empezaba a decaer, pero todavía tuvimos tiempo de unirnos a alguno de los corros. En uno de ellos, un grupo de turistas tocaban el acordeón y la flauta. Curiosamente, los que les rodeaban eran marroquíes... Poco
más tarde, nos fuimos a descansar, merecidamente. Nuestro último día en Marruecos desayunamos en la magnifica terraza de nuestro hotel Islane, con la Kutubia justo delante nuestro. Durante la mañana, fuimos a visitar la Mellah, el antiguo barrio judío, al sur de la Medina. Es un barrio de estrechísimas calles, con casas altas a los lados. En general da la impresión de ser una de las zonas más pobres de Marrakech. En su plaza principal, la plaza Souweka, tenía lugar un animado mercado. Aquí la gente seguía comprando corderos para la fiesta de dos días más tarde. Volvimos tranquilamente por la calle Riad Zitoun el-Jedid, donde aprovechamos para hacer las últimas compras, e hicimos la última visita a la plaza de las plazas, Jemaa el-Fna. Desde aquí nos fuimos al hotel, a terminar de hacer las mochilas para irnos al aeropuerto. Queríamos ir temprano, ya que no nos fiábamos de Atlas Blue. Cogimos un taxi al aeropuerto (60 dh), donde llegamos sobre las 14.00 h. Fuimos directamente a la oficina de Atlas Blue, donde nos confirmaron que saliamos a las 17.15 h, con llegada a Burdeos a las 22.15 h. Cuatro horas de vuelo nos seguía pareciendo mucho. Volvimos a preguntar si hacíamos una escala, y nos volvieron a decir que no, que era un vuelo directo. Comimos unos sandwiches en el bar del aeropuerto y facturamos las maletas. Al llegar a la puerta de embarque, vimos en la pantalla que marcaba el vuelo, con destino Burdeos y Toulouse. Por supuesto, paramos primero en Toulouse. Además, nos hicieron salir del avión para limpiarlo. Llegamos a Burdeos a las 10 y media de la noche. Bueno
eso es todo. Marruecos me ha parecido un país fascinante,
fácil y difícil al mismo tiempo. Buscando inofrmación
sobre el país, me han venido a la cabeza muchos otros viajes
por el país. El Atlas, por supuesto, pero también pequeños
valles perdidos. En este viaje ha ido creciendo mi curiosidad por
una zona al norte de Tinerhir: Imilchil y la meseta donde se encuentra.
Habrá que reservar una primavera para ir hasta allí,
tal vez combinándolo con Fes. Las
mejores ofertas de viajes a Marruecos
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