Viaje de Ecuador a Machu Picchu

Guayaquil a Machu Picchu - por Heidi, Jessica, Naoki, Renaud, Dylan, Devlin, Mercedes, Jay

Camino Inca a Machu Picchu

A unas horas de marcha, Merce se sentó a descansar en una piedra luego de una cuesta empinada, me miro y se desmayo cayendo en el barro, rápidamente trate de sacarle la mochila y dos escaladores españoles vinieron a ayudarme; ella no había ni cenado, ni desayunado, ni almorzado y se estaba sintiendo mal. La escalada, la mochila pesada y el cambio de altura, empeoraba la situación. Continuamos unas horas mas cuidando de Mercedes porque sabíamos que ella continuaría sin decir nada aunque se sintiera muy mal. Decidimos detenernos temprano porque tal vez un buen descanso y algo de comida ayudaría para el día siguiente. Esperaremos y veremos que pasa mañana.

21 de octubre - Heidi: 
Hoy fue un día muy duro para mi, con un fuerte dolor de estomago y muchas dudas y cuestionamientos. Comenzamos nuestra marcha desde el primer campamento, nos despertamos al alba y salimos cuando aclaro. Estabamos alejados del primer grupo como para ir juntos, caminamos por un sendero muy bonito. La marcha del día era atravesar dos pasos en la montaña y después descender hasta nuestro próximo campamento antes de llegar a Machu Pichu. Yo estaba muy ansiosa por llegar a las ruinas desde la primera vez que vi que figuraba en nuestro itinerario en el año 1998. No podía dejar de pensar en esto que me atraía tanto como a un niño, pero mientras caminaba, tuve un mal presentimiento, al principio pense que era simplemente el cansancio porque estabamos trepando una cuesta muy empinada, y yo odio ser débil, entonces seguí subiendo, pero el sentimiento continuaba y mi panza me decía una y otra vez que yo no tenia que estar allí, que tal vez ese no era mi momento para estar en la montaña y ver Machu Picchu. Alcanzando la parte mas alta del trayecto, decidí hacerle caso a mis instintos y después de sentirme miserable al explicarle al equipo lo que sentí, Mercedes y yo pegamos la vuelta.

Ella tuvo un día muy duro ayer, se desmayo, vomito y se sintió muy débil, entonces decidió volver conmigo. Demoramos un montón en bajar, parando a descansar y a hablar en el camino. Una vez mas, no pude explicarme nada mas convincente de que esto había sido un sentimiento y tome conciencia de que para algunas cosas no hay explicación. Pero debo decirles, que me sentí en paz, con una gran luz interior dentro de mi. Mercedes y mi retorno de la montaña eran increibles. Estaba tan lindo y soleado que nos tomamos un montón de tiempo extra para bajar. Cuando llegamos a nuestro punto de partida , eran las 6p.m y a todos los que le preguntábamos nos decían que no tendríamos como llegar Cuzco. Pero todo salió bien, tal como yo lo pense. Encontramos un señor con un camión que viajaba hasta un pueblito cercano desde donde podríamos tomar un colectivo; después de un rato más de viajar como sardinas en lata, llegamos a Cusco. Fuimos a un hotel barato que quedaba cerca y que tenía agua caliente (muy importante en un pueblo de montaña frío) Era un hotel israelita y nos encontramos rodeados de una cultura totalmente diferente. Fue muy interesante oír el hebreo como idioma corriente y de tomar conciencia de qué fácil es adaptarse a este mundo americano a pesar de tener culturas tan diferentes. El día de hoy fue muy difícil para mí por haber tenido que tomar la decisión de bajar y que sabía que afectaba a todo el grupo y a mis sueños, pero me di cuenta que también me trajo con él algo que yo nunca me hubiera imaginado, una fuerza y un orgullo dentro de mí que se que nunca me abandonará. Y cuando Machu Pichu me llame nuevamente yo se que lo escucharé y va a estar todo bien.

22 de octubre - Naoki: 
Me desperté a las 4hs de la mañana en una pequeña carpa. Jessica dormía cerca de mí, cuando intenté levantarme sentí un pequeño dolor en los músculos de la espalda, recordé el día de ayer que había sido muy duro para nosotros, viajamos 13hs. sin parar. Después de que Mercedes y Heidi decidieran regresar a Cuzco, atravesamos 2 montañas de 4200 y 3800mts. caminamos usando todo nuestro cuerpo y algunos tuvimos dolores de cabeza y mareos por la altura. Cuando estabamos almorzando a 3800mts. de altura, se desató una fuerte granizada. Las piedras y el barro llenó nuestros platos de comida, comimos nuestras galletas con barro, no estaban muy sabrosas por cierto! Nunca sentí que esto fuera un descanso; visitamos 5 ruinas incaicas con sus caminos construidos con innumerables piedras, eran realmente maravillosos. A pesar de que Devlin y yo habíamos llegado al campamento antes del anochecer, el resto tuvieron que caminar en la oscuridad con linternas, lo cual les había resultado aún más cansador y llegaron casi muertos al campamento. ¡Llegamos a Machu Pichu! No pude dormir en toda la noche, estaba tan eufórico pensando en este momento! Dejamos el campamento a las 5hs. y apuré mis pasos para llegar antes a la meta final. Caminar no resultó tan duro pero había una larga y empinada escalera. Devlin y yo la subimos como si estuviésemos en una competencia, usando las manos de vez en cuando. Llegué a una colina desde donde podía ver las ruinas rodeadas por montañas, después de 30´finalmente llegué a Machu Pichu y subí hasta lo más alto de las terrazas, allí hay un gran cementerio, y desde allí pude ver las ruinas en su totalidad. Cruzó por mi mente la imagen de los antiguos habitantes viviendo aquí, 5000 ó 10000 personas que se dedicaban a venerar al sol al cual le pedían para autoabastecerse, para que cuidara de sus hijos, y de sus vidas.¡ Qué diversos son los ambientes que rodean al ser humano! Nunca voy a olvidarme de este paisaje…es realmente asombroso!...........Continua Diario de viaje a Peru Parte 4
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