He
viajado algo y lo que más me apasiona es hacerlo a mi libre
albedrío.
Me doy a entender: Por medio de una compañía de turismo
es como si te llevaran de las narices, y por avión no hay sensación
de transición entre un paraje y otro, porque cuando te despiertas
de la siesta luego de la visita alimenticia de la stewardess, también
llamada aeromoza, te encuentras en un lugar completamente distinto
del que partiste y sin opción de haberte adaptado a la nueva
modalidad.
Casi
todos mis viajes desde y hacia Argentina, concretamente a Buenos Aires
los he hecho por tierra, atravesando Brasil.
Por cierto uno de ésos viajes lo hice sólo con mi hijo
cuando tenía apenas 3 años y medio, dado que la mamá
debía permanecer aquí en Margarita, y realmente transitar
por Brasil, concretamente por la vía de BoaVista, Manaus, Porto
Velho, Varzea Grande, Campo Grande, Guaira, Foz de Iguazú.
Es total y absolutamente seguro, siempre que uno no se aparte de los
sitios convencionales.
Otro
viaje anterior lo hice en carro, y sólo porque mi ex-mujer
se acobardó y prefirió viajar por avión y esperarme
a mi llegada, y fué totalmente en carro de ida y vuelta, porque
hasta transité la BR 314 que entre Careiró y
Humaitá (vía Manaus/Porto Velho) no tiene pavimento
y está en las mismas condiciones que si pretendieras ir desde
la Guaira hasta Chirimena, pasando por Naiguatá y los Caracas,
en el año 2000 luego del aluvión.
Bueno, te comento, son 700 Km sin asfalto, sin agua, sin gasolina,
sin gente, sin puentes, con torrenteras que atraviesan el camino y
dos ciudades intermedias: Jutaí y Piquiá que fueron
abandonadas por sus pobladores. Parecían una película
del Far-West.
Mil peripecias y 8 días para transitar ésos
kilómetros. Para recorrer sólamente 800 metros tardé
14 horas. Imáginatelo.
Pero me divertí increíblemente. -¿Lo volvería
a hacer si me lo propusieran? -¡Desde ya!
Mi capacidad para resolver problemas logísticos, construcción
de puentes, salir del barro y resolver problemas mecánicos
es bastante amplia. Sin embargo, regresé a Margarita más
de un mes después con la misma agua en el radiador, y el mismo
aire en los cauchos que había puesto en la bomba de Los Robles.
En otra oportunidad, viajando a pie, aparte de Uniáo
Cascavel, Andorinha y otros buses, para transitar la vía Manaus/PortoVelho
me embarqué por el Madeira en uno de los barcos de madera que
hacen el recorrido. -¡¡ Sensacional !! Cinco
días de travesía en la gloria, y con un pequeño
niño que contaba tres y medio años.
Ni
bien llegué a Pacaraíma, del otro lado de la línea
fronteriza de SantaElena de Uairén, compré la Folha
Popular, y otros periódicos más, y me los leí
hasta los avisos clasificados.
Mientras tanto me calé los audífonos y sintonicé
el transistor con una emisora local que no pasara música, sino
avisos y propagandas. Cuando llegué a Boa Vista, estaba medio
borracho con el bombardeo linguístico, pero como la mente es
un instrumento maravilloso y es sumamente adaptable, traté
de conversar y preguntar todo lo que me pareció prudente, con
las frases hechas que había tomado nota de los periódicos
y me dí cuenta que funcionaba.
Entendía
y me daba a entender. Se un home fala galego, também fala portogueish.
Al llegar a Manaus 14 horas después hablaba casi fluídamente,
y al salir por Foz de iguazu ese idioma no representaba ninguna dificultad
para mí.
Referente a Careiró, éste está enfrente
de Manaus, cruzando con el trasbordador, pero luego de 100 Km de camino
de tierra, algo maluco. llenas el tanque por última vez en
la bomba Shell que está al lado del embarcadero, te
aprovisionas de agua y comida y cruzas el Río Iguazú
Apó (150 metros de ancho) en el trasbordador.Cuando
estás del otro lado, recuerda que no hay agua, ni comida, ni
gente, ni gasolina, ni asfalto ni ningún tipo de apoyo logístico
hasta Humaitá a algo menos de 600 Km de distancia por carretera.
Tampoco nadie recorre ésa carretera porque van por el río
Madeira.
Por supuesto que yo corrí riesgos. Riesgos sí!!, pero
fríamente calculados. Por ejemplo: como el terreno es perfectamente
plano, hay a lo largo de la ruta, antenas retrasmisoras de Embratel,
por sistema de micro-ondas de dos antenas parabólicas opuestas,
cada 40 Km. Estas antenas están alimentadas por paneles
de células solares y baterías recargables en una caseta.
Llevé un equipito de radio de BLU y un teléfono tipo
CANTV portátil. Lo peor que me podía ocurrir es que
se me varara el carro a 20 Km luego de pasada una antena.
O me regresaba a pie, ó avanzaba otro tanto y pedía
auxilio conectándome con el equipo de retrasmisión en
la cabina de la base de la antena, Como era piloto (no lo ejerzo,
pero los conocimientos perduran) referente
a la gasolina, me hice el cálculo de la línea de no
regreso. Partí de Careiró con el tanque lleno y una
serie de pequeños galones de plástico (3,785 lts) montados
en la Ba-Ca (Basket Carrier). Porque si se me
rompía uno, con el resto llegaba, pero si se me llegaba a romper
un tanque grande ... Los pequeños errores, se pagan caros...
Si llegaba a la línea de no regreso con el tanque y sin peripecias,
seguía camino y a partir de ahí conectaba galón
por galón del techo por medio de una manguera hasta llegar
a Humaitá.
Si se me rompía el tanque antes de la línea, con lo
del techo me regresaba al punto de partida. Sencillo, pero efectivo.
Desde Humaitá donde comienza ininterrumpidamente el asfalto
hasta Bueno Aires debes recorrer 200 Km más para llegar a Porto
Velho.
Referente al carro, sólo hice dos modificaciones.
1.- Rebajé al torno un milímetro del borde de la cabeza
hemisférica de los pistones y otro milímetro del plano
central. Con lo cual bajé la compresión a aprox. 7,9:1
perfectamente apta para aguantar calor, y la alcohol-nafta de Brasil
sin pistonear.
2.- Le coloqué un termostato de Renault, que abría a
85ºC en lugar de los 95º originales. Y así equipado,
en Buenos Aires en pleno invierno la temperatura del motor estaba
en 80ª . Y en medio de la selva del Matto Grosso con 37ºC
de temperatura a la sombra, la temperatura del motor estaba a 80ºC.
-¡¡Perfecto!!
Como detalle, ojo que dinero con el que en Venezuela se llena un tanque,
en Brasil sólo un galón. El mismo caucho, de la misma
marca de aquí en Venezuela, en Brasil cuesta más del
doble, y en Argentina 4 veces más. Con el aceite lubricante
es la misma proporción.
Por supuesto que es mucho más fácil y económico
utilizar transportes públicos y barco.
Por aquí
te envío una foto del famoso barco del Madeira y del carro
que utilicé en la otra oportunidad. Por cierto: dos cosas muy
importantes. El carro es deseable que sea liviano porque no se hunde
en el barro y porque la
gasolina es muy cara. Y además que sea de tracción delantera.
Sale de cualquier atolladero y muy bien...... Continuar el relato
En coche por el Amazonas
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