Oasis de Huacachina 2ª parte


Viaje a Sudamerica - Oasis en Huacachina

Voy caminado y veo constantemente carteles que dicen “zona segura en caso de seísmos“, resulta que esta zona es muy propensa a los terremotos, aunque eso de zona segura…… no me lo creo. 
Veo un cartel de un restaurante con buenos precios y paro a comer. El menú lleva arroz, pollo, ensalada y papas fritas he incluye bebida, todo por 4 soles. Le digo a la camarera haber si es posible que me cambie el arroz por un huevo frito y me dice que no hay problema, después de 10 minutos me trae el plato con arroz y sin rastro del huevo. La llamo y se lo comento, me dice que se le ha olvidado y me trae después el huevo. La pregunto haber que tiene de beber y la pido un refresco de cola. El caso es que después de comer pido la cuenta y me aparece con una cuenta de 8 soles. Como no estoy por la labor de pagar 8 soles por algo que anuncian por 4 le digo que no voy a pagar. La camarera amenaza con llamar a la policía, a mi me da igual, es mas, la animo a hacerlo diciendo que si no la llama ella los llamo yo. Me quiere cobrar 1 sol por el huevo y 3 por el refresco de cola. En esto que aparece la dueña del local y pregunta que es lo que pasa pues la conversación fue aumentando de volumen. La camarera le cuenta su versión y yo la mía después.

Al parecer la chica entendió que quería un huevo frito aparte y como la bebida que pedí no entraba en el menú, pues ésa era la cuenta. Yo luego le cuento que no, que no tengo problema en pagar lo que cueste el menú. Yo pregunte que había para beber, y la chica en vez de decirme que el menú venia con zumo de parchita, me dice todas las bebidas que tienen en el local. Que no, que no pago. Bueno, la dueña se disculpa por la situación, me pide disculpas y me dice que solo pague 4 soles. No hay problema, y la pago 4 soles y otros 4 de propina. Hay mucha gente en el local y no quiero que parezca que me salgo con la mía. La comento que lo que me jode es que como me ven que soy extranjero me quieren cobrar más y que no son los 4 soles, sino el modo. La mujer se sorprende y me invita a comer al día siguiente, además me dice que ella personalmente me preparara el menú. Nos despedimos y me disculpo por haberme puesto tan enojado. No es la primera vez que me pasa, al principio no le daba importancia y pagaba, pero van pasando los días y ya no paso una. No es por el dinero, pues 4 soles es 1 euro. Es porque la gente te ve extranjero y si pueden te cobran de más en todo. Llega un momento en que creo que si no protesto parezco idiota.
Me vuelvo al oasis de Huacachina a dormir la siesta, el taxi cobra 5 soles de Ica a Huacachina y 3 de Huacachina a Ica, hay que regatear, pues si no lo haces te cobran 10 soles tranquilamente. 
Me tumbo en la hamaca a dormir la siesta y a relajarme un poco, que esto cansa mucho, je je. Ya, pero hay un burro atado a uno de los palos en los que esta la hamaca y no le debe de gustar mi compañía, pues esta mordiendo la hamaca y mis pies están cerca. Joder, así no puedo cerrar los ojos, este cabron de burro me esta jodiendo y al cabo de 3 minutos me voy a la habitación a tumbarme un rato. Al cabo de un rato salgo a dar una vuelta y me encuentro con uno de los conductores de los buggys, tiene 5 litros de un vino de la zona que esta muy bueno y me invita a pasarme por la piscina esta noche para probar ese vino y que le hable de España. Me dice que ha quedado con una huésped y como ella esta con su hija, pues así somos 4. Le digo que si y me subo a la duna mas alta de huacachina a sentarme un rato. Se tarda un rato en subir, pues esa duna mide mas de 200 mtrs y se te hunden los pies al caminar. En 20 minutos estoy arriba y veo un panorama espectacular. Hace muy buena temperatura y en una hora se pone el sol. Hay un par de alemanes cerca y les pido que me saquen unas fotos. Al rato se van y me quedo solo. Detrás de las dunas solo hay más dunas y silencio. Estoy muy a gusto, se respira tranquilidad. Pienso en que el viaje se acaba y voy a disfrutar los días que me quedan que no son pocos. Tengo que organizarme bien para poder conocer también parte de Ecuador. Quiero conocer la Avenida de los Volcanes (El Chimborazo, Cotopaxi, Pichincha), también estoy esperando que me manden información para ir a las islas Galápagos, pues me han dicho que desde Guayaquil se pueden conseguir buenos precios. Y así, pensando en mis cosas va metiéndose el sol en el desierto.


Bajo y me pego un baño y una ducha. Salgo a cenar a la terraza que hay en la laguna y regreso a la posada, para empezar a conocer ese vino que me van a dar a probar. Rubio, el conductor del buggy me presenta a Clara y a su hija Luisa. Clara tiene como 35 años y su hija alrededor de 17, viven en Lima y han venido a pasar unos días al oasis. Me llama la atención que estamos 4 y solo tenemos la garrafa de vino de 5 litros y un vaso. El vaso y la garrafa van corriendo en sentido contrario de las agujas del reloj. Primero te pasan la garrafa, luego el vaso, entonces te sirves y pasas la garrafa y cuando hayas acabado el vaso de vino, pues lo pasas también.Y bueno, no tardo en preguntar por el ritual, o igual es que no hay vasos para todos.
Pero no, hay vasos de sobra. Rubio me cuenta que si tuviéramos un vaso cada uno el vino se acabaría en un momento (acaban de aparecer dos satélites haber si cae algo) y así, con un vaso solo, el vino se acaba mas tarde. Ah, entonces voy a beber mas tranquilo. El vino esta bien y según hablamos vamos dando cuenta de el. Rubio tiene una chispa buena y se va quitando la ropa y la va tirando a la piscina. Primero el reloj, luego la gorra, la camiseta. Yo como estoy en bañador me quito la camiseta y me tiro a la piscina. Joder que bien se esta. 
Ya es noche cerrada, Rubio quiere ligar con Clara y nos invita a dar una vuelta por el desierto con el buggy. Dice que es el mejor momento, pues solo estamos nosotros y las estrellas. El caso es al cabo de 10 minutos aparece con las llaves del buggy. Yo me monto adelante. Clara y Luisa van atrás. En menos de dos minutos no se ve nada, no hay referencias , solo las estrellas y las dunas que alumbran los faros del buggy. Hace una temperatura perfecta, tengo una sensación de que estoy viviendo un sueño y sonrío mientras agarro la garrafa para llenarme un vaso de vino. En lo alto de una duna Rubio para el motor, el silencio es total. Salgo del carro para excluirme un segundo y disfrutar de este momento, así aprovecho para orinar, pues para saber beber hay que saber mear, no recuerdo donde lo escuche por primera vez.Continuar relato Oasis de Huacachina

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