Después
de preguntar y ver quien es el capitán, me acerco y le cuento
haber si es posible que nos lleven. Pero no, me dice que aunque un
grupo se queda, hay una niña que tiene una pierna rota y que
toda su familia la va a acompañar al hospital. Que no hay sitio
libre.
-Bah, no me importa, podemos ir en la parte de atrás sentados
en el suelo.
-No es posible.
-Si hay que pagar algo, se paga.
-No es por dinero, no puede viajar nadie si no va sentado con el cinturón.
-OK, será en otra ocasión.
Que pena, ya me
imagine un regreso autentico.
Así que nos despedimos del helicóptero y a comer.
Montamos los bártulos en la Curiara y zarpamos. Hoy dormiremos
en el mismo campamento que la otra vez.
El
viaje es tranquilo, por el camino paramos en un poblado de indignas
Sanemas, esta etnia tiene similitudes con los Yanomami, también
ellos se pintan la cara y también se comen a sus muertos.
Cuando un Sanema muere, se quema el cadáver y se machaca hasta
quedar las cenizas, luego se mezcla con plátano frito y lo
comen todos en la comunidad.
Casualidad hay un grupo de una ONG trabajando haciendo una escuela,
y varios jóvenes están haciendo las mesas y pupitres.
Hay muchísimos niños, todos con chupachups de colores
fluorescentes,
y de los que te dejan la lengua de color. Los niños están
felices con sus chupachups. Después de un rato en el poblado
hablando con al gente de la ONG – llevan 2 semanas y se quedaran
otras 4 mas – seguimos camino y en 3 horas estamos en el campamento
Cocuiza, esta anocheciendo cuando colgamos las hamacas.
Cenamos y los ingleses sacan otra botella de whisky, es increíble
lo bien que me caen estos ingleses.
Bass me llama para compartir conmigo un chetron pero con un gesto
le digo que no.
Me
siento un rato en una roca a la orilla del río, ahora no hay
plaga y disfruto de estar en un lugar tan bello como el que estoy.
Aunque no se vea apenas. Solo los ruidos me llevan a otro mundo.
Amanece lloviendo,
demasiada suerte hemos tenido. Busco en la mochila y saco dos impermeables
de esos de todo a 100, de usar y tirar. Para seguro que valen para
un día como el de hoy.
Desayunamos
y después de recoger todo nos metemos en la curiara.
Parecemos caramelos.
Las siguientes 6 horas de regreso no para de llover. Las gafas y la
gorra me hacen de parapeto. El viaje se hace largo.
Llegamos a la 1 del mediodía a Maripa, hay un autobús
esperándonos, entramos dentro a cambiarnos de ropa y nos vamos
a un restaurante a comer.
Comemos
un pescado Morocoto como la vez anterior, y 3 cervezas bien frías.
Un cafecito y a seguir camino, esta vez por carretera. 3 horitas de
nada.
Que bien se viaja en un asiento blandito, y resguardado de la lluvia
y el viento.
Llegamos a Ciudad Bolívar a las 5 de la tarde.
Nos despedimos de la gente y nos vamos para la posada, una ducha y
a descansar en habitación con aire acondicionado. Esto si que
es vida.
Nos
lo hemos pensado y no nos vamos a ir al delta del Orinoco, todavía
tengo los pies hinchados y estoy cansado de tanto río. Dejaremos
el delta para unos meses mas tarde.
Así que decidido, mañana nos vamos en bus para Puerto
la Cruz, y de allí en un ferry a Isla Margarita, y a descansar.
Que esto de viajar cansa mucho.
1
- Puerto
Ayacucho
2 - Puerto
Nuevo 3 - Duermo
Acojonado 4
- Atabapo
5 - Comunidad
Maco 6 - Flipando
en el Orinoco 7 - Fiesta
de San Juan Bosco 8 - El
Chaman 9 - La
Plaga 10 - Manapiare
11 - Rio
Manapiare Comenzar
relato
.