Ya
después de tener todo el pescao vendido seguimos camino y llegamos
al último poblado antes de llegar a San Juan de Manapiare,
Laja Pelada.
Voy recordando los nombres de los
lugares por donde hemos pasado, por lo menos de los nombres que más
me han llamado la atención: Puerto nuevo – que
de nuevo nada-, Samariapo, Isla Ratón, Atabapo, Minicia, Porvenir,
Murueta, Puerto Limón, Tabi-Tabi, Morocoto, Moriche, Maco,
Camani. Me gustan estos nombres y nunca os olvidare. En Manapiare
tomare una avioneta que en 40 minutos me dejara en Puerto
Ayacucho. Lo que hemos tardado 16 días navegando,
lo haré en 40 minutos. Siempre y cuando encuentre plaza en
la avioneta, pues solo hay 2 vuelos al día y solo hay 4 cupos
en cada vuelo. Además me cuentan que hay que apuntarte en una
lista y que con los militares que entran y salen constantemente –
pues hay un destacamento militar-, no es posible saber cuando podré
regresar.
En
Laja Pelada veo también varias palmas de Mucurito
y de Moriche y me acerco con Samuel a ver si puedo
agenciarme algunas semillas, localizo un par de semillas de cada, y
también de palma de coco. Veo un montón de loros verdes,
las mujeres están lavando ropa en el río y veo cubos de
plástico con ropa, hay un montón de abejas dentro, no
se por que será. También manadas de mariposas amarillas
y otras de color naranja que parece ser que están comiendo algo
de la arena, igual excrementos de algo, no se. Cuantas cosas no se,
ya estoy cansado de preguntar tanto, parezco un niño de 4 años.
Las chozas se mezclan con construcciones de cemento, las camisetas de
fútbol se mezclan con las de Chávez y un tal Liborio,
veo gente haciendo ladrillos, veo antenas parabólicas, se acaba
de vender otra nevera, y otro Perrito Piloto.
Ya no nos da tiempo de llegar a Manapiare, llegaremos
mañana.
Salimos de Laja Pelada, veo muchos delfines, el río tiene muy
poca corriente, sssssssssssssss, acabamos de pasar un banco de arena
por el único lugar posible, hemos pasado despacio y como no llevamos
ya mucha carga -pues toda la mercancía que se intercambia con
los indígenas se recoge a la vuelta-, y vamos
despacio no ha pasado nada, pero en esos
3
segundos de ruido, ya he pensado que nos quedábamos parados.
En el poblado donde paramos a pasar la noche veo muchos sacos de cemento,
veo bicicletas, desde acá se pude ir en bicicleta hasta Manapiare.
Se vende algo por la noche y también a la mañana siguiente.
No salimos hasta las 8 de la mañana.
Por fin a las 9 de la mañana llegamos a Manapiare.
Por si acaso preparo mi morral con los cuadros, un litro de miel silvestre,
una botellita de salsa picante hecha con bachacos –hormigas gigantes-,
y un tarrito de ají picante en polvo.
Voy con Gonzalo a sellar los papeles de rigor y después de 1
hora de gestión nos dirigimos primero a almacén al que
hay que entregarle 12 toneladas de mercancía propia. La alegría
de vernos se apaga rápido al contarle que el barco que le traía
500 kg de cemento y refrescos se ha
estrellado
en las rocas. Pero la carga que le traía el Curare ha llegado
en perfectas condiciones. Nos invitan a una Malta bien fría y
vamos juntos a ver el almacén donde se acomodara la mercancía,
este almacén era propiedad de José cuando vivía
en Manapiare. Veo a Howar, y me cuentan que ha estado
esperando 15 días en puerto Ayacucho para poder llegar en avioneta
con un aire acondicionado, con su mujer, su hijo recién nacido
y algunas cosas más. Yo me temo lo peor. A saber cuando podré
partir, pues no puedo estar otros 20 días en el río. Tengo
que regresar a Isla Margarita.
Conocí a Howar en casa de José, son amigos, el vive ahora
en la casa donde vivió José en su estancia en Manapiare.
Es ingeniero y estuvo trabajando con los curas en comunidades Yanomanis
durante 5 años, me cuenta que cuando muere un yanomami lo queman
en una pira y las cenizas las mezclan con mañoco y plátano
y luego se lo comen. Buah, ya me gustaría ir con el a visitar
a los Yanomamis.
Me
ha invitado a su casa el tiempo que haga falta hasta que salga la avioneta,
y me va a llevar a ver la 2ª cascada mas alta de Venezuela, no
recuerdo el nombre, creo que yutaje, esta a un día en bongo.
Recuerdo que cuando le conoci, su hijo tenia 4 días y una noche
lo vi muy mal, no podía andar y rápidamente lo llevaron
al hospital. El es de Caracas y me dicen que los blancos que tienen
hijos con indígenas sufren los dolores que normalmente tiene
la mujer después de parir y la mujer se encuentra normal. Los
efectos secundarios del parto los sufre el padre. Yo ……..
Que voy a decir.
Cuando lo vi, era de noche, yo estaba durmiendo en la hamaca y pasó
cerca de mí, lo salude y no podía ni girarse, no casi
caminar, como es alérgico a algunos medicamentos le dijeron en
el hospital que después de tomarse los medicamentos que le dieran
se quedara cerca del hospital por si acaso le
daba
alguna reacción. Cuando lo vi al día siguiente estaba
bien. Ya partía para Manapiare, lo que no sabia era que llegaríamos
a la vez. Pues el mismo día que Salí yo, el también
quería salir para allá en avioneta. Y para llegar allá
en esta época del año solo es posible ir por aire, las
lanchas que van en época de lluvias no se arriesgan por temor
a romper el motor. A no ser que contrates una lancha por tu cuenta y
riesgo. Y eso no es fácil ni barato.
Me
presentan a Reysinho, uno de los socios del negocio
del flete que traemos. Esta muy bien relacionado en el aeropuerto y
enseguida manda a una persona para que me ponga en lista de espera.
20 minutos después regresa diciendo que hasta dentro de 2 días
no hay plaza. Pero que en cuanto halla algo me avisaran, y que tenga
mis cosas preparadas para en cualquier momento partir.
Solo hay un sitio para llamar por teléfono vía satélite,
y Gonzalo llama a su mujer para decirla que todo va bien.
Se
oye el ruido de una avioneta, es la tercera del día, puede ser
un vuelo especial. Contratado expresamente para traer mercancía.
Reysinho me lleva en su carro rápidamente a la pista de aterrizaje,
en cuanto aterriza la avioneta habla con el capitán y me mete
en el vuelo de regreso. Que suerte, solo llevo en Manapiare
2 horas y ya tengo vuelo. Rápidamente me llevan al puerto
a agarrar mis cosas, Gonzalo sigue hablando por teléfono.
Recojo
todo, me despido de Benito y salimos disparados para la pista de aterrizaje.
Gonzalo ya ha terminado de hablar por teléfono y monta en el
carro para despedirme, también viene Samuel. Me duele dejar así,
tan repentinamente a mis nuevos amigos. Pero si no voy ahora, no se
cuando podré volar, me dice que no lo piense, que tengo mucha
suerte y prometemos volvernos a ver. Todos se han portado tan bien conmigo,
estoy emocionado.
Continua......
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