Bahia

Relatos viajeros de Brancellao desde Brasil 2005 Segunda ParteBlog de viajes de Brancellao

Salvador de Bahía

Teníamos previsto permanecer tres noches en Salvador de Bahia, en realidad dos días completos, alargamos nuestra estancia un día más ampliando la reserva en el hostal. La

salvado de bahia

mañana siguiente el día estaba despejado y salimos en un bus camino de la zona de Bonfim, después de descender a la ciudad baja en el elevador Lacerda, visitamos la famosa iglesia tan “milagreira” entre el agotador acoso de guías “credenciados” y mendigos, ya de vuelta nos plateamos parar en el popular mercado de Sao Joaquim, pero finalmente nos conformamos con verlo desde el bus, teníamos el estómago un poco revuelto de la cachaça del día anterior y una incursión en aquella explosiva mezcla de olores e imágenes podía jugarnos una mala pasada a aquellas horas de la mañana. Lo sustituimos por más light y nos dimos un paseo por el mercado Modelo, espacio dirigido esencialmente al turistsalvado de bahiaa, más limpio y ordenado que Sao Joaquim, y con los mismos artículos y precios que las tiendas de souvenirs del barrio alto. El edificio donde se aloja el mercado cuenta con un amplio y encantador restaurante, desde cuya terraza se puede contemplar una bella vista de la bahía, allí nos encontramos con nuestro “amigo” Mauricio que acompañaba a un singular tejano experto en Esperanto que hablaba un castellano impecable, un tío realmente interesante. Después de charlar un rato con aquella curiosa pareja acordamos matar nuestra resaca a la playa de Porto da Barra. El trayecto en bus resultó muy interesante, quedamos embobados con las fabulosas mansiones de estilo colonial que se íbamos divisando, no obstante la playa nos pareció bastante mala, el agua estaba muy revuelta y presentaba un color verde oscuro poco agradable. Comimos en la Churrasquería Ancorador (11 euros) y por la tarde visitamos el estupendo Farol da Barra ( Faro) y después la playa del mismo nombre, que tampoco nos gustó demasiado. Casi de noche regresamos en bus al Pelô, cenamos en el SENAC (18 euros, poco más de 50 rsalvado de bahiaeales dos personas), un restaurante escuela especializado en cocina bahiana ubicado en un espectacular emplazamiento en el Largo do Pelorinho: la Casa do Comercio, próxima a la Casa Museo de Jorge Amando y dotada de un magnífico comedor. Utilizan el sistema de tenedor libre y a pesar de que comenzábamos a estar un poco saturados de la comida de la región, resultó una agradable experiencia. Aprovechamos la visita para acudir en la planta inferior de la Casa do Comercio a un espectáculo de danzas regionales interpretado por los alumnos de la escuela (7 reales por persona). Seguimos la noche de Salvador de Bahia hasta sus últimas consecuencias. 
Salvador de Bahia y en particular el barrio histórico constituyen un enclave turístico de primer orden en Brasil, es difícil ver tanto turistsalvado de bahiaa extranjero por metro cuadrado en cualquier otro lugar del país, de forma que muchos de los vicios de otras zonas turísticas del mundo son palpables aquí. El acoso o la explotación del visitante se repiten con demasiada frecuencia y pueden llegar a saturar un poco. Resulta habitual que en Salvador de Bahia intenten cobrar el doble del precio por una consumición en una terraza de un día para otro, que en 10 minutos se acerquen 10 vendedores mientras uno está placidamente sentado. Estas escenas que se repiten con demasiada frecuencia, no pasan inadvertidas y para nosotros constituyeron el principal problema de Salvador de Bahia. 
Como el sol nos sonría reluciente en la mañana del domingo, aprovechamos para alejarnos un poco de la ciudad, buscando una playa agradable. Tomamos el autobús en la plaça de Sé en dirección a Itapoa, 35 km. al norte, recorriendo la “orla” se sucedían los arenales de Barra, Ondina, Río Vermelho… poblados de gente, de balones de futbol, de bahianos que disfrutaban de su incansable sol. Itapoa resultó ser una playa un poco más sosegada que Barra, con zonas pobladas de “barracas” donde los domingueros bebían una cervecita, una caipirinha, comiían unos “siris” o simplemente descansaban al sol. La playa en esencia,

   salvado de bahia

tampoco era muy destacable, aunque reunía las condiciones para disfrutar de una plácida mañana de domingo. Descansamos tranquilamente antes de darnos la mejor comida de toda nuestra estancia en la churrasquería Boi Preto, donde por 150 reales (50 euros) después de un sabroso buffet que incluía salmón, quesos europeos, sabrosas gambas y langosta disfrutamos de deliciosos cortes de carne bien regados por un tinto argentino. 
El lunes dejamos Salvador de Bahia de mañana, un taxista nos llevó al mercado modelo por 12 reales y allí embarcamos en el ferry de las 8.30 en dirección a Morro de Sao Paulo en la Isla de Tinharé ( 50 reales). Dejamos un Salvador lluvioso, la travesía de dos horas fue movidita, de modo que gran parte del pasaje se mareó y vomitó, no obstante tuvimos la suerte de contemplar a la salida de la Bahía de Todos los Santos un grupo de ballenas se dirigía hacía el Sur.

 
 continuar relatoMorro de Sao Paulo

Volver a principal 
Volver a relatos de brasil

Usamos cookies propias y de terceros que entre otras cosas recogen datos sobre sus hábitos de navegación para mostrarle publicidad personalizada y realizar análisis de uso de nuestro sitio.
Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK Más información | Y más