Fernando de Noronha

Isla Fernando de Noronha Brancellao desde Brasil 2005 Segunda Parte- Blog de Brancellao
Espero que lo disfruten tanto como yo.

Isla Fernando de Noronha

El paso terrestre hacía la playa vecina (Bahía dos Porcos), considerada la segunda mejor playa de Brasil) estaba cortado, así fuimos bordeando a nado el saliente que las separa contemplando de camino unos fondos marinos impresionantes poblados de cardúmenes de peces, tortugas y vistosos corales para llegar a la pequeña y resguardada Bahía dos Porcos, donde las rocas forman llamativas piscinas naturales, deliciosos estanques de agua salada increíblemente transparente y poblada de llamativosinquilinos. Volvimos a O Sancho exhaustos para disfrutar un poco de la playa antes de retornar. 
Apenas nos dio tiempo a comer un tentempié, nos venían a recoger a la pousada para llevarnos al Porto de Sao Antonio donde un barco que nos llevaría a hacer un recorrido por todo el Mar de Adentro de Noronha. Todo el mundo recomienda esa excursión como algo ineludible, tuvimos la oportunidad de avistar un montón de delfines rotadores que nadaron a la par del barco durante la jornada, el que paseo que además incluye una parada para el buceo libre en la Praia do Sancho es interesante, pero después de haber tenido casi para nosotros solos la mejor playa que jamás habíamos pisado, compartirla con 50 personas más y varias embarcaciones es algo sustancialmente distinto. 
La pousada Helena no pasará a la historia por lo amplio de sus habitaciones, ni por sus espectaculares instalaciones, pero desde el primer momento entre nosotros y su marido Cafú existió gran complicidad, él nos aficionó a las latas de cachaça Pitú que compraba en el bar cercano y juntos entre caipirinha y caipirinha matábamos el tiempo cuando la noche caía para disgusto de la Jefa. 
En nuestra segunda mañana en la isla de Noronha hicimos buceo con bombona en dos puntos del norte del archipiélago. Los tipos de Aguas Claras son unos óptimos profesionales que cuentan con equipos nuevos y de calidad y con embarcaciones a la altura de lo esperado. Las inmersiones que hicimos con ellos fueron las únicas que disfrutamos en Brasil, ya que entre el día perdido en Recife que no nos permitió hacer el doblete en Noronha y las pobres condiciones de visibilidad del Brasil continental no pudimos disfrutar de una segunda inmersión. 
cuadrilla de desfinesLa isla de Noronha está considerada con justicia una de las mecas del buceo mundial, sin sobrepasar apenas los 20 metros y con una visibilidad que puede llegar hasta 50 metros, disfrutamos de la presencia de hermosos ejemplares de tortugas, barracudas, rayas y hasta tiburones, bellas grutas pobladas de grandes cardúmenes, varias especies de corales…un paraíso subacuático. La gente de Aguas Claras también nos asesoró sobre otros lugares interesantes de la isla para el buceo en apnea, así que por la tarde tras comer unos “sanduiches” nos dirigimos haciendo auto stop hacia la zona de Mar Afora. Visitamos primero la Praia do Leao, hermosa playa salvaje, sembrada de rocas volcánicas, de arena dorada, aguas transparentes que no obstante golpean con fuerza en la orilla. Está considerada como una de las mejores playas de Brasil y completa junto con O Sancho y la Bahía dos Porcos la tripleta mágica del litoral de Fernando de Noronha. Recordaba a las playas gallegas de mar abierto con esa brisa cálida de los días de sol que tuesta al más pintado. Terminamos la tarde buceando en la Enseada do Sueste, lugar de observación de tortugas. 
Nuestro último día en Noronha tiene tintes agridulces. Tratamos de aprovechar las pocas horas que nos quedaban en aquel alejado paraíso visitando el Forte de Sao Pedro, antiguo bastión de la isla, protegido con cañones que todavía poblaban sus ruinas. De allí seguimos en dirección al Porto de Sao Antonio, donde teníamos previsto explorar el pecio que se encontraba a escasos metros de la entrada del puerto. Dejamos una pequeña mochila con nuestras Praia do Leao, Mar de Fora, Noronhapertenencias al amable encargado del puerto que nos indicó la forma adecuada de llegar nadando al pecio sin correr peligro de ser abordados por alguna embarcación despistada. Algunas agencias cobraban por ofrecer a los turistas un paseo guiado hasta los restos del barco hundido, pero nos habían advertido que no tenía ninguna dificultad para un nadador medio llegar al punto de buceo. El barco está alojado a una profundidad de entre 5 y 10 metros, perfectamente accesible para una persona que practique el buceo con apnea, explorarlo supuso para nosotros el broche de oro en Noronha. Causa sorpresa que a apenas cien metros de la orilla de la playa cercana al puerto, el mar esconda semejante tesoro. Un gran barco griego colonizado por corales, tortugas y una amplia variedad de peces de todos los tamaños, en unas aguas cálidas y con una visibilidad que sin llegar al nivel de la praia de Sancho resulta fuera de lo común. Es de imaginar que después de disfrutar de aquel paraíso nos fuese bastante duro abandonarlo. Saboreamos una última caipirinha a la Praia do Cachorro antes de irnos. 
Dejamos la isla, para comenzar la última etapa de nuestro viaje, una experiencia de 9 días por el Estado de Bahía, que recorreríamos desde la capital Salvador hacia el sur, casi en el límite ya con el Estado de “Espírito Santo”.

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