Cataratas Iguazú

Cataratas Iguazú Brancellao desde Brasil 2005 - Parte 2Blog de viajes de Brancellao

ESTADO DE PARANÁ, ARGENTINA y CIUDAD DEL ESTE (PARAGUAY) 
Foz Iguazú

Foz Iguazú. desde el lado argentino

El sábado 13 nuestro destino era Argentina, salimos con unos cuantos dólares americanos, que habíamos llevado de España por si se nos ocurría hacer alguna comprita en Paraguay. Resultaron de gran utilidad, pues en Argentina era la forma de perder menos con el cambio, cuando no podíamos utilizar la tarjeta. 
No habíamos tenido tiempo de buscarnos un traslado directo a las cataratas tal y como aconsejaban las guías que manejábamos, así que nos subimos en el bus dirección a Puerto Iguazú ( 3 reales). En el propio bus nos dijeron que nos podían dejar en el cruce de la carretera de Brasil con la de la del Parque de las cataratas Iguazú,

Foz Iguazú. im presionante. los saltos argentinos desde brasil

allí cogimos otro bus que sin necesidad de ir a Puerto Iguazú nos condujo al Parque argentino por 5 pesos. En contra de lo que dicen todas las guías el traslado en bus es recomendable, ágil y no es imprescindible tener acudir a Puerto Iguazú para hacer el enlace. 
A diferencia de los paraguayos, en la frontera nos pidieron los pasaportes realizando el habitual control fronterizo. El parque argentino, está mucho mejor montado y trabajado que el brasileño, la entrada cuesta 30 pesos ( sobre 26 reales, alrededor de 9 euros), pero ofrece mucho más. Un tren nos acerca a la zona de las cataratas con una primera parada para cubrir los tramos de las pasarelas superiores e inferiores. Una segunda parada conduce a la pasarela de la Garganta del Diablo. Son necesarias más de 5 horas para disfrutar de lo esencial del parque. Como la mayor parte del semicírculo de 3 km. que forman las cataratas Iguazú se

tambien los coatíes quieren ver Iguazú

encuentra en territorio argentino, el recorrido por las pasarelas permite apreciar de cerca los distintos saltos, no es posible una panorámica tan completa como la que se obtiene desde Brasil, pero el espectáculo es más variado e intenso. En el tramo de las pasarelas inferiores existe un transporte gratuito a la Isla de San Martín en barco neumático, si además uno quiere que lo acerquen a una catarata y recibir una ducha puede contratar la Aventura Náutica por unos razonables 40 pesos (sobre 12 euros). El Parque Brasileño ofrece un caro paseo llamado Macuco Safari que cuesta 150 reales, los argentinos tratan de emularlo con La Gran Aventura que cuesta 80 pesos. Otra opción aún más costosa es sobrevolar en helicóptero las cataratas. Nosotros nos conformamos con la ducha de 40, recomendable. El punto culminante es mejor dejarlo para el final, una pasarela se interna el río y nos conduce a la Garganta del Diablo. Es el mejor espectáculo que se puede admirar en Iguazú, resulta emocionante, único, contemplar desde tan cerca ese caudal inconmensurable que metros antes transcurre pacífico desplomarse al vacío… una experiencia imposible de describir con palabras. 
Todavía con la imagen de la Garganta en nuestras retinas, salimos del parque sobre las cuatro de la tarde. En Foz de Iguazú no se nos perdía nada, la presa de Itaipú estaba cerrada para las visitas a aquella hora, así que decidimos quedarnos en Argentina y visitar Puerto Iguazú. 
Es un pueblo más pequeño que Foz de Iguazú , pero mucho más interesante y agradable, fuimos paseando hasta el hito de las Tres

isla de san martin, iguazu- argentina -

Fronteras que está a un km. y medio del pueblo, de camino visitamos a un curioso personaje que nos instruyó en el arte del cultivo de orquídeas. Nos gustaba aquello, de modo que como el último bus hacia Brasil salía las 7, negociamos con antelación el traslado en taxi por 10 dólares americanos. Hicimos alguna que otra compra y tomamos una botella de vino antes de ir a cenar un estupendo bife chorizo al Quincho del Tío Querido, maravilloso lugar, repleto de gente, con una actuación en directo de un solista que interpretaba canciones al estilo de Martín Fierro, pagamos el equivalente a 20 euros por dos personas, muy barato teniendo en cuenta que 
10 eran de vino. 
Al día siguiente nos esperaba un traslado duro, un maratón por varios aeropuertos del país que debía llevarnos a Noronha, nos levantamos a las 4 de la mañana un taxi nos llevó al aeropuerto de Foz por doce reales, allí comenzarían los retrasos sucesivos, que ya he contado y que harían que nuestros cansados huesos recalaran en Recife y no en el archipiélago de Fernando de Noronha.

 
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