Torres Del Paine

Viernes 07-01-05. P. N. TORRES DEL PAINE. TRAVESIA "W"

Bajamos a desayunar temprano, el día es largo, nos esperan de 8 a 9 horas de caminata subiendo por el Valle del Francés, volver a bajar y seguir el recorrido hasta el Refugio Paine Grande.

Al salir, nos encontramos con los mallorquines que habían pasado la noche en una tienda de campaña. No han dormido en toda la noche debido al viento. Peor aún, mas arriba, en el Valle del Francés, hay un par de campamentos
libres. Nos cuentan que la tarde anterior debió bajar todo el mundo hasta aquí ya que el viento que soplaba por el valle era inaguantable.

Esta mañana, en cambio, hace un día magnífico. El cielo está completamente azul. Motivados, empezamos a caminar. Al inicio, el camino va siguiendo la costa del lago Nordenskjol, se cruzan varias hermosas playitas de guijarros. Apetece incluso darse un baño, pero no paramos, el día será largo. Mirando hacia atrás, la silueta de Los Cuernos del Paine es alucinante. Un par de horas después llegamos por fin hasta el inicio del Valle del Francés. A orillas del río vemos el Campamento Italiano, en mitad de un bosque. No hay ninguna tienda. Dejamos las mochilas detrás de la caseta del guarda y comenzamos a subir por el valle, por un espeso bosque.
Una hora después llegamos a un claro. Justo enfrente, en el otro lado del valle, vemos perfectamente el glaciar del Francés, que forma 2 grandes terrazas de hielo en la ladera de la montaña. Espectacular! Seguimos por el espeso
bosque. Más adelante salimos a una zona de marismas, es difícil no hundirse las botas en la superficie. Por fin llegamos a otro bosque, donde encontramos el sitio que suele ocupar el Campamento Británico. Tampoco hay tiendas,
el viento de ayer hizo escapar a todo el mundo de aquí.

En algunos mapas, indica que el camino por el Valle del Francés acaba aquí, tras 2 horas de subida desde el anterior campamento. Vimos incluso alguna gente que se sentaba a comer, dando por finalizada la subida. Es
un error, una vez llegado hasta aquí, hay que subir por un dificultoso camino, durante 20 minutos, hasta un conjunto de rocas, donde alguien ha pintado con grandes letras la palabra "Mirador".

No existe pintada más redundante. Desde lo alto de las rocas, las vistas que se abarcan son de quitar el hipo. Estamos en el centro de un circo, rodeados de montañas a cada cual más espectaculares: a la izquierda, una sierra de paredes verticales, con la Aleta de Tiburón como forma más característica. Enfrente, las cimas de la Espada y la Cabeza de Indio, a la derecha, es fácil distinguir la silueta de Los Cuernos, desde una perspectiva diferente a la que habíamos visto hasta ahora. Podríamos tirarnos horas aquí, pero hay que seguir el camino.

Bajamos de nuevo hasta el Campamento Británico, seguimos hasta el Campamento Italiano. Al pasar frente al glaciar del Francés, un gran bloque de hielo se rompe de su terraza superior y va cayendo hasta la terraza inferior. El ruido es ensordecedor. Impresionante! En el campamento recogemos las mochilas; por supuesto, nadie las ha tocado, incluso más gente ha tenido la misma idea que nosotros. Hemos tardado algo menos de 2 horas desde el mirador. Por un par de puentes de madera salimos del valle y nos dirigimos hacia el lago Pehoé.

Por el camino, bordeamos un pequeño lago, el Skottberg. Paramos a comer, sentándonos en unos troncos junto al lago.Aún tenemos una preciosa vista de Los Cuernos del paine desde aquí. Más adelante llegamos por fin al lago Pehoé, y vemos en la lejanía la silueta del Refugio Paine Grande, al lado del lago. Cuando llegamos son las 5 de la tarde, hemos tardado 3 horas desde el Campamento Británico, 9 horas desde que salimos por la mañana del Albergue Los Cuernos. Estamos cansados, pero contentos de haber disfrutado de unos paisajes tan espectaculares y además con un tiempo magnífico.

El refugio Paine Grande solo tiene de refugio el hecho de que las habitaciones son comunitarias. En todo lo demás es un gran hotel. Fue abierto en 2004, para sustituir al Refugio Pehoé, del mismo estilo que todos los demás, y que
ahora es la casa del guarda. El hecho de que se encuentre al borde de un lago, a media hora en catamarán desde un embarcadero donde para el autobús de Puerto Natales, ha ayudado a su expansión.

La zona de camping está separada del resto, con su kiosco-refugio propio, y el acceso a la casa principal no está permitido a los campistas (vaya una regla absurda!). Aparte de las habitaciones, dispone un gran comedor 
self-service, con mesas individuales (no corridas), una tienda-bar, y un piano-bar en el piso superior, donde las bebidas valen más del doble... Hasta las siete de la tarde, cuando se va el último catamarán, hay un escándalo de mil demonios. Como os imagináis, no hay mucho ambiente montañero...

Las habitaciones y las duchas comunes están impecables. La habitación, con seis literas, dispone de unos enormes ventanales, a través de ellos se aprecian aún perfectamente Los Cuernos del Paine, bajo la luz del atardecer.

En el comedor nos juntamos con el trío de belgas: no han subido por el Valle del Francés, sino que han venido directamente al refugio, ya que una de las dos chicas tenía un problema con el tobillo. Sin embargo, han aprovechado la temperatura del inicio de la tarde para pegarse un baño en el lago.

Cenamos, esta vez solos, y nos vamos seguido a dormir, destrozados por el cansancio.Continuar relato travesia - W - Torres del Paine parte 4 
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