El Chalten

Oracio Holiveira nos envía esta información de su viaje por Argentina y por La Patagonia Argentina y Chilena.

Sábado 01-01-05. EL CHALTEN

El día 1 de enero me desperté a las 7 de la mañana. Por la ventana ví el cielo azul, así que salí a la calle,y allí estaba imponente el Fitz Roy, todavía con el tono rojizo que adquiere al amanecer. Bajamos seguido a desayunar, nuestro anfitrión miró al cielo en una dirección y dijo: "Hoy veréis el Cerro Torre".
Ese día cambiábamos de alojamiento, por lo que dejamos las mochilas hechas antes de salir al monte. A la vuelta ya las llevaríamos al otro alojamiento, en realidad solo nos movíamos 50 m.Visto el tiempo que hacía, decidimos repetir el camino del día anterior, hasta la laguna Torre. Cuando llevábamos 20 minutos de camino, llegamos a un pequeño alto. La vista era impresionante. Delante nuestro se veían perfectamente todas las montañas que nos habían traído hasta aquí. El Fitz Roy, el Cerro Torre y 
todas esas pequeñas agujas que los acompañan. El horizonte parecía el encefalograma de un loco. Después de la media hora que nos paramos allí, extasiados, continuamos en el chaltendirección al Cerro Torre, que se iba viendocada vez más cerca.

Al llegar al campamento Bridwell, lo perdimos de vista un rato, pero al subir la colina que te lleva alborde de la laguna Torre, lo pudimos disfrutar en todo su esplendor. El día anterior habíamos estado aquí mismo, azotados por el viento, y sin atisbar para nada el Cerro Torre. Hoy lo teníamos justo delante nuestro, el tiempo era espléndido y la imagen del Cerro Torre, detrás de la laguna, el Glaciar Torre muriendo en ella, llenándola de icebergs, nos daba la impresión de estar ante una postal a tamaño natural.


Seguimos por la cresta de la morrena que bordea la laguna, hasta llegar a un mirador, justo enfrente del glaciar. Desde aquí la perspectiva de la montaña también era magnífica. Bajamos a la laguna, nos mojamos los pies entre los icebergs, y nos pusimos a comer allí mismo, enfrente de todo aquel espectáculo. Había ido llegando más gente, y cada uno encontraba su lugar al borde de la laguna. Fue el día que más gentevimos caminando por estas montañas, aunque rodeando la laguna deberíamos estar como mucho 40 personas.
Pasamos 2 o 3 horas allí, tomando el sol (quién lo iba a creer después de estar allí mismo el día anterior).


Por la tarde tomamos el camino de vuelta, llegamos a El Chaltén, visitamos de nuevo la cervecería artesana, reservamos plaza en el autobús de la mañana siguiente a El Calafate y nos instalamos en el Hospedaje La Base, en una especie de bungalow muy coqueto. Justo antes de atardecer me fui paseando a la entrada del pueblo, justoen la confluencia de los dos ríos que lo bordean, donde se encuentra uno de los campings. Desde allí mismo se
veían todos los montes de la sierra, los que no habíamos podido contemplar en los 3 días anteriores. El anochecer fue fantástico.
Nuestra última noche en El Chaltén cenamos en el restaurante Fuegia, donde sacan una comida un poco más elaborada que en las parrillas. Comida aceptable y algo diferente de lo habitual.Y a dormir pronto, que al día siguiente el bus para El Calafate salía a las 06.30 h de la mañana.

Como conclusión de nuestra estancia: está claro que a esta zona del norte del P.N. Los Glaciares no se puede venir con prisa. La Naturaleza decidirá si enseña al visitante las maravillas que ofrece. Estando en Chile, en las Torres del Paine, conversamos con una pareja de italianos que se habían quedado 5 días en El Chaltén. En ese tiempo no pudieron ver ni el Cerro Torre ni el Fitz Roy! Así que si venís aquí, debéis hacerlo cargados de paciencia (y de tiempo!).
Continuar relato Perito Moreno
Volver al relato patagonia argentina