El Chalten

Oracio Holiveira nos envía esta información de su viaje por Argentina y por La Patagonia Argentina y Chilena.

Jueves 30-12-04. EL CHALTEN

Por fin íbamos a ver las espectaculares montañas que rodean El Chaltén ! (o eso creíamos nosotros). El Chaltén es un pequeño pueblo de 300 habitantes, puerta de acceso a la parte norte del Parque Nacional Los Glaciares. Por una vez, para entrar a esta zona del parque nacional no hay que pagar nada. El Chaltén comenzó como un campamento de 
aproximación para los escaladores que intentaban subir al Cerro Torre o al Fitz Roy, y poco a poco fue atrayendoa alguna gente que quería ganarse la vida en este lugar apartado del mundo.
El lugar donde se extiende El Chaltén es espectacular, justo en la confluencia de 2 ríos (el río Fitz Roy y el río Las Vueltas), rodeado de montañas impresionantes, donde la Naturaleza ha querido regalar al hombre una amplia llanura. 
Esta llanura no tardará en llenarse de casas, pero al menos hasta ahora no se ha construido ningún gran hotel, sino más bien pequeñas casas que ofrecen alojamiento o avituallamiento al viajero que se atreve a llegar hasta aquí. Solo un parde calles están asfaltadas.el cerro torre y el fitz roy al fondo
En pleno verano el clima puede ser terrible. Es normal ver a la gente pasear por sus calles, en una enérgica luchacontra el viento, la lluvia, la nieve... Pero el ambiente que se respira es magnífico. Y si tienes paciencia y esperasa que aparezca un día despejado, la recompensa es impagable, de las que no se olvidan nunca. Como ya he dicho, duele
mucho marcharse de este lugar.


A las afueras del pueblo existen un par de campings, gratuitos, pero con servicios muy básicos. En los caminos deacercamiento a las principales montañas y glaciares, hay varios campamentos, también gratuitos pero sin ningún servicio. Para disfrutar del parque, es posible hacer un circuito de 3 o 4 días de campamento en campamento, pero 
esta vez nosotros elegimos dormir en el pueblo y hacer salidas diarias. De esta forma todo es más cómodo, aunque te pierdes la posibilidad, si tienes suerte, de un amanecer espectacular, justo debajo del Fitz Roy o del Cerro Torre.En nuestra primera mañana en El Chaltén, bajamos a desayunar con el cielo cubierto. El dueño de la pensión nos explicó que desde la ventana al lado de nuestra mesa, se podía ver el Fitz Roy, aunque aquel día no se veía nada.
A media mañana nos ponemos en marcha hasta el campamento Poincenot, situado en la base del Fitz Roy. Mucho frío, mucho viento, lluvia a ratos...Primeras vistas del valle del Río Las Vueltas. Qué pasada!. Seguimos avanzando entre una vegetación de lo más curiosa, compuesta principalmente de lengas y ñires, los árboles que crecen por allí.


Cruzamos arroyos por improvisados e inestables conjuntos de troncos, nos cruzamos con algún gaucho montado en sucaballo... El Fitz Roy seguía sin verse. Llegamos al campamento, una docena de tiendas desperdigadas por aquíy por allá. Nada más. Se empieza a vislumbrar el glaciar justo debajo de la montaña, incluso se vislumbra 
la parte inferior de su perfil. Pero hoy no se querrá mostrar más. En el campamento, un grupo intenta secar los sacos de la lluvia de la noche anterior. Lo van a tener complicado. Nos sentamos a comer en un tronco. Empieza a nevar! Es curioso, una nieve seca, que no moja. Vemos el camino que sube zigzagueando hasta el mirador de la Laguna de los Tres, justo al pie de la montaña. Desde allí se hacen esas famosas fotos rojas del Fitz Roy, al amanecer. Decidimos no subir, no vale la pena. Hoy no veremos nada allí.
De vuelta a El Chaltén, nos desviamos hasta la laguna Capri, un laguito rodeado de montes nevados. En su orilla hay otro pequeño campamento. Aquí el viento no sopla tanto. Nos paramos un rato para disfrutar del entorno. 
Llegando a El Chaltén, otra vez, desde las alturas, esa fantástica vista general del lugar. No te cansas nunca de contemplar el entorno que han elegido para crear este pequeño pueblo. Han sido 5 horas geniales de caminata.
Al llegar a El Chaltén, entramos al calor de la cervecería El Bodegón. Aquí ponen unas cervezas artesanas, destiladas aquí mismo, buenísimas. Al salir, el viento ha empezado a rugir y levanta el polvo del ripio patagónico,
enviándolo directamente a tu cara. Esa sensación de fuerza de la Naturaleza sólo la he sentido aquí y en Islandia.
Ese día cenamos en nuestra pensión una rica comida casera preparada por nuestra anfitriona. Si estáis en una pensión, esta opción no es mala, para escapar un poco de la saturación de carne si sales a cenar fuera. Esta vez, desde la ventana, vemos como se abría un claro y durante un pequeño rato el Fitz Roy dejó ver su perfil, antes del anochecer.
Para entonces ya nos estábamos planteando quedarnos una noche más de las previstas en El Chaltén. Habíamos reservado 3 noches en la pensión, y salíamos de allí el 1 de enero por la mañana. Les comentamos a los dueños de la casa si podíamos quedarnos un día más, pero ese día tenían la casa completa. Ellos mismos se ofrecieron a llamar a la casa de al lado (Hospedaje La Base, 100 $ / 25 € doble con baño, incluido desayuno) y reservaron por nosotros una noche más. Saldríamosde El Chaltén el 2 de enero.
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