La Boca

Oracio Holiveira nos envía esta información de su viaje por Argentina y por La Patagonia Argentina y Chilena.

Domingo 16-11-05. Barrio de La BOCA - BUENOS AIRES -

Hoy no madrugamos mucho, vamos a la estación del Subte de plaza Italia (a 5 minutos de la pensión) y nos dirigimos al Centro. Desde la Avenida de Mayo, pillamos un bus hasta el barrio de La Boca y vamos andando hasta el Caminito.

La Boca es uno de los barrios de obreros de Buenos Aires y uno de sus barrios más pobres. Aún existe bastante chabolismo y las paredes de las casas son en muchos casos de chapa. A un pintor originario del barrio se le ocurrió pintar todas las paredes de chapa de una pequeña calle con dibujos en colores llamativos. Desde entonces, esta calle se ha ido convirtiendo en atracción turística. Han montado a su alrededor multitud de restaurantes con espectáculos de tango,en las tiendas de souvenirs te invitan a entrar diciéndote que desde sus terrazas hay la mejor vista de la calle. Le han puesto a la calle un nombre pomposo, el Caminito, y lo han convertido en uno de los símbolos de Buenos Aires.

Como el barrio de Bocatiene mala fama, los turistas vienen generalmente hasta esta calle en taxi o en el autobús de una excursión, sacan las fotos correspondientes, comen en uno de sus restaurantes y son recogidos de nuevo por sus taxis y autobuses.

Como buenos turistas, nosotros llegamos al Caminito, sacamos las fotos típicas, entramos en alguna de las tiendas a verla calle desde allí, y nos metimos en un bar un poco apartado de la calle a beber un par de cervezas y ver pasar a la 
gente.

Como no queríamos ser del todo buenos, empezamos a recorrenos las calles de los alrededores. A medida que te internabas en el barrio de Boca, la hipocresía del Caminito iba dando paso a la dura realidad de un barrio de emigrantes en una megalópolis de un país en crisis.


En la guía explicaba que en otra zona de Boca estaba la plaza Solís, con sus casas decoradas del mismo tipo que en el Caminito, pero sin la parafernalia turística. Cerca de allí, en la calle Necochea había 3 cantinas que conservan el 
ambiente obrero del barrio. La guía también decía que esta zona se había vuelto peligrosa desde la crisis económica y no recomendaba pasearse por allí, o por lo menos tener muy claro adónde se iba.

Pues para allí nos fuimos nosotros caminando, con nuestras pinta de guiris. A medida que nos acercábamos a la zona de las cantinas, la apariencia de las casas se fue deteriorando bastante, muchas de ellas estaban en ruinas. Sin embargo,allí vivía gente, por la calle veías estampas normales, un padre jugando al balón con sus dos hijos, un grupo de niños sentados en la acera. Parece que los "peligrosos" no se levantan temprano los domingos por la mañana.
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